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Cómo orar según la Biblia

agosto 7, 2026
Cómo orar según la Biblia

¿Te ha pasado que empiezas a orar y a los dos minutos no sabes qué más decir? ¿O que oras y sales con la sensación de que las palabras no pasaron del techo? No estás sola en eso. Hasta los discípulos, que veían orar a Jesús de cerca, tuvieron que pedirle “Señor, enséñanos a orar” (Lucas 11:1).

Y esa es la mejor noticia de este tema. Si la oración se puede enseñar, se puede aprender. Jesús respondió aquella petición con un modelo completo, y en este estudio lo vamos a recorrer paso a paso.

Cómo orar correctamente para que Dios te escuche

¿Cómo orar correctamente para que Dios te escuche?

Orar correctamente es hablar con Dios con sinceridad, en el nombre de Jesús y conforme a su voluntad. No depende de palabras elegantes ni de una postura especial. La condición que la Biblia pone es otra.

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

1 Juan 5:14 (RV1960)

Antes de enseñar el Padre Nuestro, Jesús corrigió dos maneras de orar que no funcionan. La del que ora para ser visto, como los hipócritas en las esquinas (Mateo 6:5), y la del que amontona palabras creyendo que por hablar mucho será oído (Mateo 6:7). Dios no se impresiona con el volumen ni con el público; mira el corazón del que habla.

Y dejó un dato que quita toda la presión, “vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis” (Mateo 6:8). No oras para informar a Dios; oras para relacionarte con Él. Eso cambia el tono completo de la conversación.

¿Cómo debemos orar según la Biblia? El modelo de Jesús en Mateo 6

Cuando los discípulos pidieron aprender, Jesús no les dio una técnica, les dio un modelo con seis movimientos. Está en Mateo 6:9-13 y cada línea abre una dirección de oración.

“Padre nuestro que estás en los cielos”. La oración empieza por la relación, no por la lista. Antes de pedir algo, recuerdas quién es Él y quién eres tú, hija hablando con su Padre.

“Santificado sea tu nombre”. Adoración. Dedica un momento a decirle a Dios lo que Él es, no lo que necesitas. Los Salmos son la escuela de esto; David pasaba versos enteros describiendo a Dios antes de pedirle nada.

“Venga tu reino. Hágase tu voluntad”. Alineación. Aquí es donde le entregas tus planes y le pides que su diseño pase por encima del tuyo. Es la parte que Jesús mismo oró en Getsemaní, “no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42).

“El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”. Petición concreta. Dios invita a pedir por las necesidades de hoy, con nombre propio, el trabajo, la comida, la salud, los hijos.

“Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos”. Limpieza. Confiesas lo tuyo y sueltas lo de los demás. Jesús remató este punto justo después del modelo (Mateo 6:14-15), porque el rencor guardado estorba la oración.

“No nos metas en tentación, mas líbranos del mal”. Protección. Reconoces que la batalla de mañana no la ganas con tus fuerzas y pides ayuda por adelantado.

¿Tienes que recorrer los seis movimientos cada vez? No. Es un modelo, no una fórmula mágica. Pero cuando no sepas qué decir, camina esas seis líneas despacio y verás que la oración se llena sola.

Cómo aprender a orar según la Biblia paso a paso

¿Cómo aprender a orar según la Biblia paso a paso?

A orar se aprende orando, igual que a caminar se aprende dando pasos. Estos puntos salen directo de la Escritura y sirven para empezar hoy.

  1. Aparta el lugar y el momento. “Entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto” (Mateo 6:6). Jesús mismo se apartaba a lugares desiertos para orar (Lucas 5:16). El lugar fijo entrena al corazón.
  2. Habla con tus palabras. Dios no califica gramática. Ana oraba con tanta sencillez y dolor que movía los labios sin voz (1 Samuel 1:13), y Dios la escuchó.
  3. Ora los Salmos cuando no tengas palabras. Son oraciones ya escritas por personas en tu misma situación. Abre el Salmo 23 o el 121 y hazlos tuyos en voz alta.
  4. Pide con fe y sin doble ánimo. “Pida con fe, no dudando nada” (Santiago 1:6). No es fe en tu fe, es fe en que Dios oye y responde conforme a su voluntad.
  5. Sé persistente. Jesús contó la parábola de la viuda y el juez “sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lucas 18:1). La repetición delante de Dios no es falta de fe; es fe que insiste.
  6. Termina escuchando. La oración es conversación, no monólogo. Deja un espacio en quietud al final; sobre cómo reconocer lo que Dios responde tienes el estudio completo en ¿Cómo escuchar la voz de Dios?.

¿Cómo orar para que Dios responda?

Dios responde toda oración hecha conforme a su voluntad, aunque no siempre con el sí y el cuándo que esperamos. La Biblia también explica qué puede estar estorbando cuando parece que no llega respuesta.

El salmista señala el primer estorbo, “si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Salmo 66:18). Un pecado que se acaricia y no se confiesa interfiere la línea. La solución no es orar más fuerte, es confesar primero (1 Juan 1:9).

Santiago señala el segundo, “pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3). Hay peticiones que Dios no concede porque el motivo está torcido, aunque la petición suene correcta.

Y hay un tercer caso que no es estorbo sino calendario. Pablo pidió tres veces que le quitaran su aguijón y la respuesta fue “bástate mi gracia” (2 Corintios 12:8-9). A veces la respuesta es no, o todavía no, porque Dios está produciendo algo más grande que lo pedido. Si estás en esa espera, el estudio de cómo confiar en Dios en los tiempos difíciles te va a acompañar bien.

Cómo orar por sanidad según la Biblia

¿Cómo orar por sanidad según la Biblia?

La Biblia da instrucciones directas para orar por un enfermo, y están en Santiago.

¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará.

Santiago 5:14-15 (RV1960)

Fíjate en que es una oración acompañada; Santiago involucra a la iglesia, no deja al enfermo orando solo. Pide con fe la sanidad, con la misma honestidad de David, “sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen” (Salmo 6:2), y deja el resultado y el método en manos de Dios, que sana por milagro y también por medio de médicos y tratamientos.

¿Cómo orar correctamente en público y por los alimentos?

La regla para orar en público es la misma del aposento, hablas con Dios, no con la audiencia. Jesús condenó la oración hecha “para ser vistos” (Mateo 6:5), no la oración en voz alta; Él mismo oró delante de la multitud al resucitar a Lázaro (Juan 11:41-42). Corta, sincera y dirigida a Dios; eso basta.

¿Y por los alimentos? El modelo es el de Jesús, que “tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, bendijo” (Mateo 14:19). Pablo lo explica, los alimentos se reciben “con acción de gracias” (1 Timoteo 4:4-5). Dar gracias por la comida es reconocer de dónde vino la provisión; no necesita fórmula, necesita gratitud.

Versículos sobre cómo orar (Reina-Valera 1960)

Versículos sobre cómo orar (Reina-Valera 1960)

Estos pasajes son la columna del tema. Léelos dentro de su capítulo cuando puedas; el contexto siempre agranda el versículo.

  • Mateo 6:9-13 — el Padre Nuestro, el modelo de Jesús.
  • Mateo 6:6 — “Entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto.”
  • Filipenses 4:6-7 — “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios.”
  • 1 Juan 5:14-15 — “Si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.”
  • Juan 14:13-14 — “Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré.”
  • 1 Tesalonicenses 5:17 — “Orad sin cesar.”
  • Santiago 1:6 — “Pida con fe, no dudando nada.”
  • Lucas 18:1 — “Sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar.”
  • Romanos 8:26 — “El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad… intercede por nosotros con gemidos indecibles.”
  • Salmo 66:18 — “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado.”

Quédate con Romanos 8:26 para los días en que ni siquiera sabes qué pedir. El Espíritu Santo completa lo que a tus palabras les falta. Ese versículo convierte la oración torpe en oración escuchada.

Preguntas frecuentes sobre cómo orar

¿Qué se dice al empezar una oración?

Empieza dirigiéndote a Dios como Padre, tal como Jesús enseñó, “Padre nuestro que estás en los cielos” (Mateo 6:9). Puedes abrir con gratitud, con adoración o simplemente contándole cómo llegas. No hay palabras obligatorias; hay una relación que se saluda. Lo que Jesús descartó fue empezar pensando en quién te está oyendo aparte de Dios.

¿Cuáles son los pasos para orar bien?

Siguiendo el modelo de Jesús en Mateo 6:9-13 hay seis movimientos, reconocer a Dios como Padre, adorarlo, alinear tus planes con su voluntad, pedir por las necesidades de hoy, confesar y perdonar, y pedir protección. No son un ritual; son direcciones para que la conversación no se quede solo en pedir.

¿Por qué siento que Dios no escucha mis oraciones?

La Biblia da tres posibilidades. Un pecado guardado sin confesar (Salmo 66:18), un motivo torcido en la petición (Santiago 4:3), o una respuesta de Dios distinta a la esperada, como el “bástate mi gracia” que recibió Pablo (2 Corintios 12:9). Revisa las dos primeras con honestidad; si no aplican, estás en la tercera, y esa no es silencio, es un no o un todavía no de un Padre que ve más que tú.

¿Cuánto tiempo hay que orar?

La Biblia no fija minutos; fija dirección de vida, “orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17), que significa vivir en conversación continua con Dios, no de rodillas las veinticuatro horas. Jesús a veces oraba noches enteras (Lucas 6:12) y también enseñó que no serás oída “por la palabrería” (Mateo 6:7). Mejor diez minutos sinceros cada día que una hora de palabras vacías una vez al mes.

Lo que puedes hacer hoy

Elige tu aposento, un lugar y una hora fijos, aunque sean diez minutos. Camina el modelo de Jesús despacio, una línea a la vez, con tus palabras. Y cierra con un momento en quietud, porque orar también es escuchar a Aquel con quien hablas.

Sigue estudiando: la oración es la mitad de la conversación; la otra mitad es oír. Continúa con ¿Cómo escuchar la voz de Dios? y con el significado de “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”.