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Esperar al esposo segun la Biblia

julio 31, 2026
Esperar al esposo segun la Biblia
Esta lectura forma parte de la guía Noviazgo cristiano.

Quizá te lo han dicho en la iglesia con cariño: tú tranquila, espera, que cuando menos lo pienses Dios te lo trae. Y mientras tanto los años pasan, tus amigas se casan, y tú te preguntas si esperar al esposo según la Biblia es eso, quedarte quieta viendo avanzar la vida de las demás.

En este estudio vamos a abrir la Palabra para responder esa pregunta completa. Qué significa esperar según la Biblia, cómo esperó Rut, qué dice el Salmo 37:4 sobre las peticiones de tu corazón, si debes bajar el estándar por miedo a quedarte sola y qué hacer los días en que la espera duele. Empecemos por la base.

¿Qué dice la Biblia sobre esperar al esposo?

La Biblia no presenta la soltería como una sala de espera donde te sientas hasta que él aparezca. La presenta como una temporada con propósito propio, en la que construyes carácter, sirves a Dios y vives completa, mientras confías en que Él dirige tu historia (Salmo 37:5). En la Escritura, esperar es un verbo de movimiento, no de parálisis.

¿Esperar en Dios es quedarse quieta? Lo que significa el verbo esperar

En hebreo, el verbo más usado para esperar en Dios es qavah, y está emparentado con qav, que es una cuerda. La imagen detrás de la palabra no es la de alguien sentada mirando la puerta; es la de una cuerda tensada, estirada hacia algo, sosteniendo peso. Esperar, para el hebreo, era mantenerse en tensión hacia Dios, no aflojarse.

Fíjate en los verbos que Isaías le atribuye a la que espera: levanta, corre, camina. Ninguno describe a una mujer detenida. El profeta escribía a un pueblo agotado en el exilio, convencido de que Dios se había olvidado de su causa (Isaías 40:27), y la respuesta de Dios no fue quédate quieta; fue espera en mí y recibirás fuerzas para seguir caminando.

Eso desmonta el cuento del príncipe que llega mientras la princesa duerme. Ese guion es de los cuentos, no de la Escritura. Las mujeres de la Biblia que se casaron dentro del plan de Dios no estaban sentadas esperando: Rut estaba recogiendo espigas bajo el sol, Rebeca estaba cargando agua para animales ajenos. A cada una la encontraron trabajando, y en este estudio vamos a ver las dos historias con detalle.

Proverbios 31: la mujer virtuosa se construye antes del anillo

El retrato más famoso de una esposa en la Biblia es el de Proverbios 31, y conviene leerlo con lupa, porque casi nada de lo que la hace admirable depende de estar casada.

Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos… Considera la heredad, y la compra, y planta viña del fruto de sus manos.

Proverbios 31:13,16 (RVR1960)

En hebreo se le llama eshet jayil, y jayil es una palabra de fuerza: se usaba para describir soldados valientes y para hablar de recursos y capacidad. El poema la muestra trabajando con sus manos, evaluando un terreno y comprándolo, plantando una viña, extendiendo su mano al pobre (Proverbios 31:20) y abriendo su boca con sabiduría (Proverbios 31:26).

Ahora pregúntate cuál de esas capacidades se aprende el día de la boda. Ninguna. Saber trabajar, administrar, dar y hablar con sabiduría se construye antes, en años de decisiones pequeñas. El poema describe a una mujer casada, sí, pero describe un carácter que se formó como persona, no como esposa. La temporada en la que estás ahora es exactamente el taller donde esa mujer se fabrica.

esperar en Dios no es quedarse quieta

1 Corintios 7:34: Pablo trata la soltería como ventaja, no como castigo

Si te queda duda de cómo ve Dios tu etapa actual, mira lo que escribió Pablo respondiendo las preguntas de la iglesia de Corinto sobre el matrimonio.

“Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.” (1 Corintios 7:34).

Pablo no describe la soltería como el pasillo previo a la vida, sino como una posición con acceso privilegiado: la soltera puede ocuparse de las cosas del Señor con atención completa, sin dividirla. Unos versículos antes lo dice con otra palabra, “quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja” (1 Corintios 7:32); su meta al escribir esto era quitarte ansiedad, no sumarte presión.

Y no lo escribió alguien ajeno al tema: Pablo era soltero, y llama don tanto a su estado como al matrimonio, “cada uno tiene su propio don de Dios” (1 Corintios 7:7). El matrimonio es bueno y la soltería es buena; lo que la Biblia no conoce es la idea de que la soltera está en pausa. Entonces, si la espera no es pausa, ¿cómo se ve en la práctica? Dios dedicó un libro entero de la Biblia a mostrarlo.

¿Cómo esperar al esposo que Dios tiene para ti? El ejemplo de Rut

Se espera como esperó Rut: trabajando, cuidando a quien Dios puso a tu lado y dando pasos concretos cuando llega el momento de darlos. El libro de Rut cuenta un matrimonio que Dios armó sin que la protagonista lo estuviera buscando, y por eso vale la pena leerlo despacio, escena por escena.

Rut no buscaba marido: trabajaba y cuidaba a Noemí

Rut era moabita, extranjera, y enviudó joven. Cuando su suegra Noemí decidió volver a Belén arruinada y sin hombres en la familia, lo lógico para Rut era regresar a su casa paterna y rehacer su vida, que fue justo lo que hizo su cuñada Orfa. Rut escogió lo contrario.

No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.

Rut 1:16 (RVR1960)

Detente en lo que esa decisión implicaba: quedarse con una suegra anciana y pobre, en tierra extraña, era elegir el escenario con menos probabilidades de volver a casarse. Rut no tomó la decisión que le convenía para conseguir marido; tomó la que le convenía a Noemí. Y llegando a Belén no se sentó a lamentarse: pidió permiso para ir a recoger espigas (Rut 2:2), que era el trabajo previsto en la ley de Dios para los pobres, recoger lo que los segadores dejaban caer en las orillas del campo (Levítico 19:9-10). El capataz de Booz reporta que estuvo en el campo desde la mañana, casi sin descansar (Rut 2:7).

Booz la notó por su carácter, no por su búsqueda (Rut 2:11-12)

Cuando Booz aparece en la historia y pregunta quién es esa joven, la respuesta que le llega no es sobre su belleza. Es sobre su conducta. Y cuando por fin habla con ella, mira qué es exactamente lo que le dice.

“He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido… Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.” (Rut 2:11-12).

Proverbios 31 la mujer virtuosa se construye antes del anillo

He sabido todo lo que has hecho. Lo que atrajo la atención de Booz fue la reputación del trabajo y la lealtad de Rut, cosas que ella hizo cuando nadie importante la miraba. Más adelante él mismo lo confirma con una frase que deberías subrayar: “toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa” (Rut 3:11). Ahí está otra vez eshet jayil, la misma expresión de Proverbios 31:10. Y el texto había presentado a Booz con la versión masculina de esa palabra, jayil (Rut 2:1): eran dos personas hechas del mismo material, y el carácter de ella fue visible antes de cualquier romance.

Noemí le indicó actuar: la espera de Rut incluyó pasos

Aquí viene la parte de la historia que casi nunca se predica. Noemí no le dijo a Rut sigue orando y no hagas nada. Le dio instrucciones concretas: “te lavarás, pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era” (Rut 3:3). Le indicó arreglarse, presentarse y pedirle a Booz que cumpliera su papel de pariente redentor, la figura de la ley por la cual un familiar cercano podía rescatar la tierra y el apellido de una viuda (Levítico 25:25, Deuteronomio 25:5-6).

Rut obedeció, fue de noche a la era y le dijo a Booz “extiende el borde de tu capa sobre tu sierva” (Rut 3:9). En hebreo, capa y ala son la misma palabra, kanaf. Booz había orado que Dios la recompensara por refugiarse bajo sus alas, y Rut le respondió, en la práctica: sé tú esas alas. Su petición fue directa, dentro de una costumbre honorable, sin manipular ni adelantarse a nada indebido; Booz mismo destaca que ella no anduvo detrás de hombres por conveniencia (Rut 3:10).

Entonces la espera bíblica no prohíbe los pasos: arreglarte, conocer gente, conversar, aceptar una invitación. Lo que no aparece en Rut es el afán que atropella el diseño de Dios ni la estrategia de conquistar a cualquier precio. Ella actuó y luego soltó el resultado, porque quedaba un pariente más cercano con derecho antes que Booz (Rut 3:12-13), y esa parte no dependía de ella. ¿Cómo se reparte eso, qué te toca a ti y qué le toca a Dios? El Salmo 37 lo responde con un orden exacto.

Deléitate en Jehová y él te concederá las peticiones de tu corazón: el orden del Salmo 37

Este es el versículo que más le citan a una soltera, y también el que más recortado le entregan. Leámoslo completo, porque el orden de sus frases es la enseñanza.

Primero el deleite, después las peticiones

El versículo no dice pídele un esposo a Dios y Él te lo dará. Dice primero deléitate en Jehová, y después habla de las peticiones. El verbo hebreo para deleitarse, anag, habla de disfrutar algo, de encontrar en ello tu gusto. David, que escribió este salmo siendo ya anciano (Salmo 37:25), pone el disfrute de Dios como el paso uno, y las peticiones como consecuencia.

¿Por qué ese orden? Porque cuando disfrutas a Dios a diario, en su Palabra y en su presencia, Él va formando tus deseos desde adentro. No es que Dios apruebe en blanco cualquier cosa que pidas; es que la mujer que se deleita en Él termina pidiendo cada vez más alineada con lo que Él quiere darle. El deseo de casarte no desaparece, se ordena: deja de ser el centro que sostiene tu vida y pasa a ser una petición en manos de Alguien que sabe lo que hace.

1 Corintios 7:34 la soltera como ventaja

Y el versículo 5 completa el cuadro con otra imagen hebrea preciosa. Encomienda es galal, que literalmente significa rodar: haz rodar tu camino sobre Jehová, como quien pasa una carga pesada de sus hombros a hombros más fuertes. La carga de con quién me casaré y cuándo no se diseñó para que la cargues tú. Se diseñó para rodarla sobre Él, “y él hará”.

Rebeca: la encontraron sirviendo (Génesis 24)

La Biblia tiene una historia que muestra ese “y él hará” funcionando. Abraham envió a su siervo a buscar esposa para Isaac, y el siervo le pidió a Dios algo muy específico: que la joven correcta fuera la que, al pedirle agua, ofreciera también dar de beber a los camellos (Génesis 24:14). No era una prueba de belleza; era una prueba de carácter.

Y cuando acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber.

Génesis 24:19 (RVR1960)

Dimensiona lo que Rebeca ofreció. Eran diez camellos (Génesis 24:10), y un camello sediento puede beber decenas de litros de una sola vez. Con un cántaro que se llena en un pozo y se carga al hombro, eso significa bajar y subir muchísimas veces, por animales que no eran suyos, para un desconocido, sin saber que alguien estaba orando por ella en ese instante. Rebeca no estaba haciendo nada extraordinario ese día; estaba siendo quien era, generosa y trabajadora, y ahí la alcanzó la respuesta.

Rut espigando, Rebeca cargando agua: a las dos las encontraron sirviendo. Ahora, sostener esa manera de esperar es sencillo cuando tienes veinticinco años y todo el ánimo. La prueba fuerte llega cuando la soledad aprieta y aparece la tentación de conformarte con cualquiera. ¿Qué dice la Biblia de eso?

Yugo desigual: por qué no bajar el estándar por miedo a quedarte sola

La instrucción más citada sobre con quién casarse está en 2 Corintios, y suele explicarse con una dureza que el texto no tiene. Léela primero.

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Corintios 6:14).

Qué significa el yugo desigual, explicado sin dureza

El yugo era el madero que unía a dos animales para arar juntos, y la ley ya prohibía arar con un buey y un asno juntamente (Deuteronomio 22:10). No porque un animal fuera malo y el otro bueno, sino porque tienen distinta altura, distinto paso y distinta fuerza: uncidos al mismo madero, el surco sale torcido y los dos terminan lastimados, cada uno jalando hacia su lado.

Eso es lo que Pablo cuida. No está diciendo que quien no cree sea mala persona ni que tú seas mejor que él. Está diciendo que el matrimonio es un arado de dos, y que si tu vida entera camina hacia Cristo y la de él camina hacia otra parte, los dos van a vivir jalando en direcciones opuestas: en cómo usar el dinero, cómo criar a los hijos, qué hacer el domingo, a quién acudir en la crisis. El mandato no te encierra; te protege de un dolor que Pablo veía venir. Y ese cuidado del diseño de Dios abarca también el orden de la relación; si estás en una relación donde ya conviven o lo están pensando, te dejo el estudio completo sobre si es pecado vivir juntos antes de casarse.

como esperar al esposo que Dios tiene para ti el ejemplo de Rut

Ayuda idónea: qué significa ezer kenegdo y por qué sube el estándar

Para entender qué clase de unión diseñó Dios hay que ir al principio, a la primera frase que Dios dijo sobre el matrimonio.

“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.” (Génesis 2:18).

En hebreo, ayuda idónea es ezer kenegdo, y esas dos palabras corrigen siglos de malentendidos. Ezer no significa asistente ni empleada doméstica: es la palabra que la Biblia usa para Dios mismo cuando socorre a su pueblo, “nuestra ayuda y nuestro escudo es él” (Salmo 33:20). Es un término de rescate y de fuerza. Y kenegdo significa como frente a él: su contraparte, alguien a su altura, cara a cara, ni encima ni debajo.

Mira lo que eso implica para tu espera. El diseño de Dios para ti no es un hombre al que le ruegues atención ni uno que te tolere la fe como un pasatiempo tuyo; es un compañero de arado con quien puedas mirarte de frente y empujar el mismo surco. Aceptar menos que eso por miedo a quedarte sola no es humildad, es cambiar el diseño por la urgencia. Y también funciona al revés: esta temporada es para volverte tú una mujer capaz de ser ezer, con fuerza propia para sostener y pelear al lado de alguien. Ahora, sostener el estándar tiene un costo real en el calendario: a veces la espera se alarga más de lo que el corazón aguanta callado. ¿Qué haces con ese dolor?

¿Qué hacer cuando la espera se hace larga y duele? El ejemplo de Ana

Lo que hizo Ana: llevarle el anhelo a Dios tal como es, con lágrimas incluidas, sin maquillarlo de espiritualidad. La historia está en 1 Samuel 1, y aunque su espera era por un hijo, es el retrato bíblico más honesto de un deseo bueno que tarda años en cumplirse.

Ana no fingió que no dolía (1 Samuel 1)

Ana no tenía hijos, y la otra esposa de su marido, Penina, sí. El texto dice que Penina “la irritaba, enojándola y entristeciéndola” y que “así hacía cada año” (1 Samuel 1:6-7). Cada año. La herida de Ana no era un mal mes; era una espera larga con alguien restregándole en la cara lo que le faltaba. Hoy Penina no vive en tu casa: vive en tu teléfono, en cada boda y cada anuncio de compromiso que la pantalla te pone delante mientras tú sigues esperando.

Un año, en Silo, Ana se levantó de la mesa y fue al templo a orar “con amargura de alma” y llorando abundantemente (1 Samuel 1:10). Oraba tan quebrada que el sacerdote Elí la creyó borracha. Su respuesta es una de las definiciones más hermosas de la oración en toda la Biblia.

“No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.” (1 Samuel 1:15).

He derramado mi alma. La Biblia no regaña a Ana por llorar ni la acusa de poca fe por desear tanto. Desear casarte no es pecado ni es falta de espiritualidad; es un anhelo que Dios entiende, Él mismo dijo que no es bueno estar solo. Lo que Ana nos enseña a hacer con el anhelo es concreto: no lo negó delante de Dios, no lo disfrazó de estoy bien, lo derramó completo, con nombre y con llanto, delante del único que podía hacer algo con él.

Rut no buscaba marido trabajaba y cuidaba a Noemi

Lo que cambió en Ana antes de que llegara la respuesta

Ahora fíjate en el detalle que cambia todo el pasaje: “y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste” (1 Samuel 1:18). En ese momento Ana no estaba embarazada. Su circunstancia seguía idéntica a la de la mañana; Penina seguía en casa, la cuna seguía vacía. Lo que había cambiado era ella, porque había pasado la carga de sus hombros a los de Dios, y volvió a comer, a vivir, a funcionar.

Eso es lo que puedes hacer hoy con el dolor de la espera: dárselo a Dios con palabras completas, las tuyas, sin la versión editada que usas delante de la gente. Dile que duele, dile cuánto, dile desde cuándo. La oración honesta no apura la respuesta necesariamente, pero te devuelve el alma al cuerpo mientras llega. Y hay algo todavía más de fondo que el dolor: la idea de que sin esposo estás incompleta. Esa idea sí hay que desmontarla con la Escritura, porque no vino de ahí.

¿Estar soltera es estar incompleta? Tu identidad no es tu estado civil

No. La Biblia declara completa a la mujer que está en Cristo, casada o soltera, y lo dice sin rodeos.

“Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.” (Colosenses 2:10).

La palabra griega detrás de completos viene del verbo pleróo, llenar hasta el borde, como un vaso que ya no admite más. Pablo la escribió contra los maestros de Colosas que insistían en que a los creyentes les faltaba algo adicional para estar plenos. Su respuesta sirve igual para la soltera de hoy a la que el mundo, y a veces la propia iglesia, le repite que le falta la otra mitad: en Cristo no eres un proyecto a medias esperando terminación. Estás llena hasta el borde.

De hecho, la idea de la media naranja no salió de la Biblia: viene de un mito griego que Platón recogió en El banquete, donde los humanos habrían sido partidos en dos y cada mitad busca a la otra. Es literatura pagana, no Palabra de Dios. En la Escritura, el matrimonio une a dos personas completas para servir juntas, no a dos mitades para poder existir. Por eso Jesús, la persona más plena que caminó esta tierra, fue soltero, y Pablo también.

Esto importa para tu espera por una razón práctica: la mujer que se cree media naranja acepta cualquier cosa con tal de sentirse entera, y la que se sabe completa puede elegir con los ojos abiertos. Tu valor no lo pone un anillo ni te lo quita la ausencia de uno; lo estableció Dios mucho antes, y ese tema lo desarrollo completo en el estudio sobre el valor de la mujer cristiana según la Biblia. Y si lo que se te dificulta es verte a ti misma como Dios te ve, empieza por qué dice la Biblia sobre el amor propio.

Versículos para esperar al esposo según la Biblia (RVR1960)

Estos son los pasajes específicos que sostienen este estudio sobre la espera. Te propongo un ejercicio de una semana: toma uno por día, léelo en su capítulo completo y escribe en una libreta qué te toca hacer a ti y qué promete hacer Dios. Al terminar la semana vas a tener tu propio mapa de la espera, escrito con tu letra.

versiculos sobre esperar al esposo segun la Biblia
  • Salmo 37:4-5 — “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.”
  • Isaías 40:31 — “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas.”
  • Salmo 27:14 — “Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.”
  • Lamentaciones 3:25 — “Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.”
  • Eclesiastés 3:11 — “Todo lo hizo hermoso en su tiempo.”
  • Proverbios 31:10 — “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.”
  • 1 Corintios 7:34 — “La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu.”
  • Rut 2:12 — “Jehová recompense tu obra… bajo cuyas alas has venido a refugiarte.”
  • 2 Corintios 6:14 — “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos.”
  • Génesis 2:18 — “No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.”
  • 1 Samuel 1:15 — “He derramado mi alma delante de Jehová.”
  • Colosenses 2:10 — “Y vosotros estáis completos en él.”

Vas a notar un patrón al escribirlos: los versículos de tu parte hablan de trabajar, esperar, guardar el estándar y derramar el alma; los de la parte de Dios hablan de conceder, recompensar, hacer y completar. La espera funciona cuando cada quien hace su parte y ninguna invade la del otro.

Preguntas frecuentes sobre esperar al esposo según la Biblia

¿Cuánto tiempo debo esperar al esposo que Dios tiene para mí?

La Biblia no da plazos ni edades, y desconfía de quien te los dé. Lo que sí afirma es que Dios “todo lo hizo hermoso en su tiempo” (Eclesiastés 3:11) y que dirige los pasos de quien se encomienda a Él (Proverbios 3:5-6). Ana esperó años; Rut enviudó antes de conocer a Booz; Rebeca no sabía que su respuesta venía en camino ese mismo día. La pregunta bíblica no es cuánto falta, porque nadie puede responderla; es qué estás construyendo mientras tanto. Si la espera te encuentra sirviendo, trabajando y creciendo, ningún año está perdido, llegue el esposo cuando llegue.

¿Cómo saber si él es el esposo que Dios tiene para mí?

Mira lo que la Biblia hizo mirar. A Rut la avaló su conducta comprobable: “toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa” (Rut 3:11). Aplica el mismo examen: ¿tiene fe propia, que se sostiene sin ti, para que el yugo sea parejo (2 Corintios 6:14)? ¿Cómo trata a su familia, a los meseros, a la gente que no le sirve de nada? ¿Qué sabe de él la gente que lo conoce hace años? Suma el consejo de alguien que conozca la Palabra y te hable con honestidad, y dale tiempo al noviazgo para ver su carácter bajo presión. Dios rara vez responde esta pregunta con una emoción; la responde con evidencia que se acumula.

¿Es malo desear un esposo y pedírselo a Dios?

No. El deseo de casarte es bueno y bíblico: Dios mismo dijo “no es bueno que el hombre esté solo” (Génesis 2:18), y Proverbios llama bien a hallar cónyuge (Proverbios 18:22). Ana muestra que un anhelo intenso puede llevarse a Dios con lágrimas y sin culpa (1 Samuel 1:15). El deseo se daña solo cuando ocupa el trono: cuando tu gozo, tu obediencia o tu opinión de ti misma quedan suspendidos hasta que llegue el anillo. Pídelo con libertad, y revisa cada tanto que la petición siga en las manos de Dios y no sentada en su silla.

preguntas frecuentes sobre esperar al esposo segun la Biblia

¿Qué significa Salmo 37:4 para la mujer que espera?

Significa que el orden importa: primero deléitate en Jehová, después vienen las peticiones del corazón. No es una máquina donde insertas oraciones y sale un esposo; es una relación donde disfrutar a Dios va moldeando lo que pides, hasta que tus peticiones y su plan se parecen. El versículo siguiente completa la instrucción: encomienda, en hebreo galal, es hacer rodar la carga sobre Él (Salmo 37:5). La que se deleita pide mejor, y la que encomienda deja de cargar sola el resultado.

Lo que puedes hacer hoy

La espera no se arregla en general; se ordena en concreto. Hoy puedes hacer tres cosas. Primera, ora como Ana una vez, completa: dile a Dios cuánto quieres casarte, desde cuándo, y qué te duele de seguir soltera, sin editar nada. Termina la oración haciendo rodar esa carga sobre Él, con el Salmo 37:5 en la mano.

Segunda, elige qué vas a construir esta temporada, al estilo de Proverbios 31: una habilidad, un ministerio donde servir, tus finanzas, tu formación. Escríbelo y ponle fecha de inicio esta semana. Tercera, escribe tu estándar con Génesis 2:18 y 2 Corintios 6:14 delante: no una lista de caprichos, sino lo innegociable, un hombre con fe propia con quien puedas arar el mismo surco.

Y te dejo una pregunta para esta semana: si el esposo llegara dentro de tres años, ¿qué mujer quieres que encuentre, y qué de esa mujer puedes empezar a construir hoy? Si este estudio te sirvió, compártelo con una amiga que está en su propia espera y cree que los años se le están perdiendo.

Sigue estudiando: la espera se vive mejor sabiendo quién eres. Continúa con el valor de la mujer cristiana según la Biblia y con el amor propio según la Biblia.

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