
La postura que sostiene que la gran tribulación ya ocurrió en el año 70 se llama preterismo, del latín praeter, “pasado”. Afirma que el discurso de Jesús en Mateo 24 se cumplió durante el asedio romano a Jerusalén, cuando las legiones de Tito destruyeron la ciudad y el templo. Su argumento central es una frase del propio Jesús: “no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” (Mateo 24:34). Este artículo expone el caso preterista con sus datos históricos, y también las objeciones que le hacen las otras posturas.
No se trata de una invención moderna ni de una postura liberal. La sostienen teólogos conservadores que creen en la inspiración del texto y en la segunda venida corporal de Cristo.

¿Qué es el preterismo y qué afirma sobre la gran tribulación?
El preterismo sostiene que la mayor parte de la profecía del Nuevo Testamento sobre juicio se cumplió en el siglo primero, en la guerra judía del 66 al 70 d.C. La gran tribulación de Mateo 24:21 sería, según esta lectura, la destrucción de Jerusalén y no un período futuro.
Hay dos variantes y conviene no confundirlas. El preterismo parcial sostiene que Cristo vino en juicio contra Jerusalén en el año 70, pero que su venida corporal, la resurrección de los muertos y el juicio final siguen siendo futuros. El preterismo pleno afirma que todo, incluida la segunda venida, ya se cumplió; esta segunda versión es rechazada por las confesiones históricas porque niega una resurrección futura que 1 Corintios 15 presenta como el centro de la esperanza cristiana.
Por qué el año 70 es la fecha en discusión
En el año 66 estalló una revuelta judía contra Roma. Vespasiano inició la campaña, y su hijo Tito la terminó: en agosto del año 70 las legiones tomaron el templo y lo incendiaron. La institución sacerdotal, los sacrificios diarios y el sistema entero del Levítico se detuvieron ese día y no se han reanudado.
Para el preterismo, ese acontecimiento es la bisagra que explica el Nuevo Testamento. Jesús había anunciado exactamente eso: “no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada” (Mateo 24:2).

“No pasará esta generación”: el argumento de Mateo 24:34
Es el texto que sostiene toda la postura. “De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” (Mateo 24:34). La palabra griega genea significa generación, y en los evangelios Jesús la usa repetidamente para referirse a sus contemporáneos: “generación mala y adúltera”, “esta generación perversa”.
Si genea significa lo mismo en Mateo 24:34, Jesús puso un plazo de unos cuarenta años. Y en efecto, entre la crucifixión y la caída de Jerusalén transcurrió aproximadamente ese tiempo.
Las otras lecturas de la palabra “generación”
Quienes leen la tribulación como futura proponen otras opciones. Una entiende genea como “raza” o “linaje”, de modo que la promesa sería que el pueblo judío no desaparecerá antes del cumplimiento. Otra la aplica a la generación que vea las señales enumeradas, no a la que escuchaba a Jesús.
Una tercera lectura observa que “todo esto” puede referirse solo a la primera parte del discurso, la que responde a la pregunta sobre el templo, mientras que a partir del versículo 36 Jesús pasa a hablar del día que nadie conoce. El debate no se resuelve en la palabra sino en dónde se traza la frontera entre las dos preguntas de los discípulos.

¿Qué dice Josefo sobre el asedio de Jerusalén?
Flavio Josefo fue un comandante judío que se pasó al bando romano y escribió La guerra de los judíos como testigo presencial. Su relato es la fuente principal sobre lo ocurrido, y el preterismo lo usa como confirmación externa del cumplimiento.
Josefo describe una ciudad rodeada por un muro de asedio, hambre extrema, facciones judías luchando entre sí dentro de las murallas y quemando sus propios depósitos de grano, crucifixiones masivas a las puertas y, finalmente, el incendio del templo. Da cifras enormes de muertos y cautivos, que los historiadores modernos consideran infladas según la costumbre retórica antigua, pero la escala del desastre no está en discusión.
Los detalles que coinciden con Mateo 24
Jesús había dicho: “¡Mas ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!” (Mateo 24:19). Josefo narra episodios de hambre entre madres sitiadas que la tradición cristiana leyó después como cumplimiento literal de esa advertencia.
Josefo registra también señales previas al asedio que circulaban entre los habitantes de la ciudad: una luz insólita sobre el altar, una estrella con forma de espada suspendida sobre Jerusalén durante meses, y un hombre llamado Jesús hijo de Ananías que recorrió las calles durante siete años gritando una lamentación contra la ciudad hasta morir en el sitio. Son testimonios de un historiador antiguo, con la carga retórica de su época, pero muestran el clima de presagio que se vivía.
Eusebio de Cesarea, escribiendo en el siglo cuarto, recoge además una tradición según la cual los cristianos de Jerusalén abandonaron la ciudad antes del cierre del asedio y se refugiaron en Pella, al otro lado del Jordán. Si el dato es exacto, obedecieron la orden de huir a los montes que aparece en Mateo 24:16.
El lenguaje cósmico de Mateo 24:29
“el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo” (Mateo 24:29). El preterismo señala que ese lenguaje es una convención profética del Antiguo Testamento para anunciar la caída de una nación, no una descripción astronómica.
El precedente está en Isaías 13:10, donde el sol y la luna se oscurecen para anunciar la caída de Babilonia, y en Ezequiel 32:7, donde ocurre lo mismo con Egipto. Ninguno de esos dos imperios cayó en medio de un eclipse. Para el oído hebreo, el derrumbe de los astros significaba el derrumbe de un poder político.
Quienes leen el pasaje como futuro responden que la convención literaria no impide un cumplimiento literal posterior, y que Apocalipsis 6:12-14 repite las mismas imágenes dentro de una secuencia que todavía no tiene equivalente histórico.
¿Qué objeciones tiene la postura preterista?
Las principales objeciones son tres y ninguna es menor. La primera se apoya en el mismo Mateo 24: después de la tribulación, “verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria” y los ángeles juntarán a los escogidos “desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mateo 24:30-31). Ese acontecimiento, visible para todas las tribus de la tierra, no ocurrió en el año 70.
La segunda objeción es la escala. Mateo 24:21 dice que la aflicción no tendrá igual “desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá”. Por terrible que fuera el asedio, la historia posterior registra catástrofes de mayor alcance. Los preteristas responden que la frase es una hipérbole hebrea habitual y que la pérdida del templo, para el pueblo del pacto, fue un acontecimiento irrepetible en sentido teológico, no estadístico.
La fecha de escritura del Apocalipsis
La tercera objeción es cronológica. Si Apocalipsis describe la caída de Jerusalén, tuvo que escribirse antes del año 70. Pero Ireneo, discípulo de Policarpo, que a su vez conoció al apóstol Juan, escribe hacia el año 180 que la visión se recibió “casi en nuestra generación, hacia el final del reinado de Domiciano”, es decir, alrededor del año 95.
El preterismo defiende una datación temprana, en tiempos de Nerón, apoyándose en que Apocalipsis 11:1-2 supone un templo todavía en pie. La discusión sobre la fecha del Apocalipsis decide buena parte del debate, y el testimonio externo más antiguo favorece la datación tardía.
¿Qué aporta el preterismo aunque no lo adoptes?
Aporta algo que los esquemas centrados en el futuro suelen perder: la conciencia de que Jesús estaba respondiendo a una pregunta concreta sobre un edificio concreto, ante hombres que vivían a la sombra de ese edificio. La primera lectura de Mateo 24 debe funcionar para quien lo escuchó.
Muchos expositores adoptan por eso una lectura de doble cumplimiento: el asedio del año 70 cumple parcialmente el anuncio y a la vez prefigura un acontecimiento mayor. La profecía hebrea funciona así con frecuencia. Isaías 7:14 se cumple en los días de Acaz y vuelve a cumplirse en el nacimiento de Jesús, según Mateo 1:23.
Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.
Mateo 24:42 (RV1960)
Sea cual sea la postura, la instrucción con la que Jesús cierra el discurso es la misma: velar. Ninguna reconstrucción del calendario sustituye esa orden.

Las otras posturas sobre la gran tribulación
El preterismo es una de cuatro maneras clásicas de leer la profecía apocalíptica, y conocer las cuatro evita discusiones estériles.
- Preterista: se cumplió en el siglo primero, con la caída de Jerusalén.
- Historicista: se ha ido cumpliendo a lo largo de la historia de la iglesia, en etapas sucesivas.
- Futurista: se cumplirá en un período todavía por venir, la semana setenta de Daniel 9:27.
- Idealista: describe con símbolos el conflicto permanente entre el reino de Dios y los poderes que se le oponen, sin anclarlo a fechas.
La postura futurista es la mayoritaria en el mundo evangélico hispanohablante y está desarrollada en la gran tribulación de 7 años explicada. La discusión sobre en qué momento son recogidos los creyentes está en el rapto de la iglesia y cuándo ocurrirá.
Pablo dejó una advertencia útil para este terreno: “guárdate de contiendas acerca de la ley; porque son sin provecho y vanas” (Tito 3:9). Aplica igual a las contiendas sobre cronología.
Preguntas frecuentes sobre si la gran tribulación ya ocurrió
¿Es hereje creer que la gran tribulación ya pasó?
El preterismo parcial es una postura antigua y aceptada dentro de la ortodoxia: mantiene la segunda venida corporal, la resurrección de los muertos y el juicio final como futuros. El preterismo pleno sí es rechazado por las confesiones históricas, porque niega una resurrección futura que 1 Corintios 15:20-23 presenta como el fundamento de la esperanza cristiana.
¿Se puede creer que hubo un cumplimiento en el año 70 y otro futuro?
Sí, y es la lectura de muchos expositores. Se llama doble cumplimiento o cumplimiento progresivo: el asedio de Jerusalén cumple el anuncio en su horizonte inmediato y a la vez anticipa un acontecimiento de mayor alcance, del mismo modo que Isaías 7:14 opera en dos niveles.
¿Qué pasa con el templo si la profecía ya se cumplió?
Para el preterismo, el templo destruido en el año 70 ya no debe reconstruirse porque el sistema de sacrificios quedó cancelado por la obra de Cristo, según el argumento de Hebreos 10:12-14. Para la postura futurista, Daniel 9:27 y 2 Tesalonicenses 2:4 suponen un santuario en funcionamiento durante el período.
Lo que puedes hacer hoy
Lee Mateo 24 completo de una sentada y marca con dos colores distintos lo que encaja con el año 70 y lo que no encaja de ninguna manera. Ese ejercicio de media hora te dará una opinión propia, apoyada en el texto, en lugar de una postura heredada del último predicador que escuchaste.
La pregunta para esta semana: si supieras con certeza que la gran tribulación ya pasó, ¿qué cambiaría en tu manera de vivir hoy? Y si supieras que está por venir, ¿cambiaría algo distinto? Compara las dos respuestas. Si el artículo te ayudó, compártelo con alguien que esté discutiendo el tema sin conocer las dos versiones.
Para seguir: revisa los versículos sobre la gran tribulación explicados uno por uno y Apocalipsis explicado capítulo por capítulo.
