
Los versículos sobre los animales en la Biblia se reparten en cinco líneas claras: Dios los crea y los llama buenos (Génesis 1:24-25), los incluye en el pacto posterior al diluvio (Génesis 9:8-10), los protege mediante leyes concretas en la legislación de Moisés (Éxodo 20:10, Deuteronomio 25:4), los alimenta y los sostiene día a día (Salmo 104, Mateo 6:26) y los sitúa dentro del mundo restaurado que promete al final (Isaías 11:6-9). No son decorado del relato: aparecen en la creación, en la ley, en la poesía sapiencial, en la enseñanza de Jesús y en la profecía.

¿Qué versículos hablan de la creación de los animales?
El primer capítulo de la Biblia dedica dos días completos a los animales, y en ambos casos cierra con un veredicto de valor. Génesis 1:20-21 dice: “Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra… Y vio Dios que era bueno”.
La expresión traducida “seres vivientes” es el hebreo nefesh jayá. Es la misma fórmula que Génesis 2:7 aplica a Adán, y aparece aquí antes de que exista el primer ser humano.
Génesis 1:24-25: los animales terrestres y el veredicto de bondad
Génesis 1:24-25 registra: “Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género… Y vio Dios que era bueno”.
El texto distingue tres categorías con vocabulario técnico hebreo: behemah (el ganado doméstico), remes (lo que se arrastra) y jayat ha’árets (los animales del campo). La clasificación importa porque el veredicto “era bueno” cubre a las tres, incluidos los animales que la cultura del entorno consideraba peligrosos o impuros.
Génesis 2:19-20: Adán pone nombre a los animales
Génesis 2:19 dice: “Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre”.
Poner nombre, en el mundo del antiguo Cercano Oriente, era un acto de autoridad y también de conocimiento. Adán no inventa etiquetas al azar: reconoce lo que tiene delante.
Génesis 6:19-20: el arca incluye a las especies
Génesis 6:19 ordena a Noé: “Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán”. El propósito declarado es la supervivencia de las especies animales, no solo la de la familia de Noé.
¿Qué versículos incluyen a los animales en el pacto y la ley?
Hay un dato que suele pasarse por alto: el primer pacto explícito de la Biblia no se hace solo con seres humanos. Génesis 9:9-10 dice: “He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; y con todo ser viviente que está con vosotros: aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros”.
La fórmula se repite cuatro veces en Génesis 9:9-17, cada vez nombrando a los animales como parte contratante. El compromiso de no volver a destruir la tierra con un diluvio los cubre a ellos con el mismo lenguaje jurídico que a Noé.
Éxodo 20:10: el descanso semanal cubre al buey y al asno
El cuarto mandamiento no se limita a las personas. Éxodo 20:10 establece: “no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas”.
Deuteronomio 5:14 repite la lista y especifica “ni tu buey, ni tu asno”. En una economía agrícola donde el animal de tiro era el capital productivo de la familia, obligar a que descansara un día de cada siete tenía un costo económico medible.
Éxodo 23:5 y el animal del enemigo
Éxodo 23:5 ordena: “Si vieres el asno del que te aborrece caído debajo de su carga, ¿le dejarás sin ayuda? Antes bien le ayudarás a levantarlo”. La ley pone el bienestar del animal por encima del conflicto entre sus dueños.
Deuteronomio 25:4 y Deuteronomio 22:6-7
Deuteronomio 25:4 dice: “No pondrás bozal al buey cuando trillare”. El animal que trabaja tiene derecho a comer de lo que trilla. Pablo cita este texto dos veces, en 1 Corintios 9:9 y 1 Timoteo 5:18, para argumentar sobre el sostenimiento de quienes trabajan en el ministerio.
Deuteronomio 22:6-7 regula la recolección de nidos: “no tomarás la madre con los hijos… dejarás ir a la madre, y tomarás los hijos para ti, para que te vaya bien, y prolongues tus días”. Es una norma de sostenibilidad: se permite el aprovechamiento, se prohíbe agotar la fuente.

Proverbios 12:10: el trato al animal como medida del carácter
Proverbios 12:10 es el versículo más citado sobre este tema y merece leerse completo: “El justo cuida de la vida de su bestia; mas el corazón de los impíos es cruel”.
El hebreo detrás de “cuida de la vida” es yodéa nefesh, literalmente “conoce el alma” o “conoce la necesidad vital” de su animal. El justo sabe cuándo su bestia tiene sed, cuándo está agotada, cuándo la carga es excesiva.
La segunda mitad del proverbio funciona como contraste. El proverbio no está haciendo un elogio sentimental de las mascotas: está usando la conducta hacia el animal, algo que nadie observa y que nadie reclama, como termómetro del carácter de una persona.
¿Qué versículos presentan a los animales como maestros?
La literatura sapiencial hebrea trata la observación del mundo animal como una fuente legítima de conocimiento. Job 12:7-8 lo formula así: “Pero pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán; a las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán; o habla a la tierra, y ella te enseñará; los peces del mar te lo declararán”.
Job 12:9-10 remata el argumento: “¿Qué cosa de todas estas no entiende que la mano de Jehová la hizo? En su mano está el alma de todo viviente, y el hálito de todo el género humano”. El pasaje pone la vida animal y la humana bajo la misma mano sustentadora.
Job 38 y 39: el discurso más largo de la Biblia sobre animales
Cuando Dios responde a Job desde el torbellino, dedica dos capítulos casi enteros a describir animales. Aparecen el león y el cuervo (Job 38:39-41), la cabra montés, el asno montés, el búfalo, el avestruz, el caballo de guerra, el gavilán y el águila (Job 39:1-30).
El detalle que estructura la sección es que casi ninguno de esos animales sirve al ser humano. El avestruz de Job 39:13-18 es descrito incluso como torpe con sus crías. Dios los presenta como criaturas que existen y son sostenidas al margen de su utilidad para nadie.
Proverbios 6:6 y Proverbios 30:24-28
Proverbios 6:6 manda: “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio”. El método es observación de campo aplicada a la conducta humana.
Proverbios 30:24-28 amplía la lista: “Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, y las mismas son más sabias que los sabios”. Nombra a las hormigas, los conejos, las langostas y la araña, y señala en cada una una virtud concreta: previsión, refugio, organización sin jefe y persistencia.

¿Qué versículos dicen que Dios alimenta a los animales?
El Salmo 104 es el texto más extenso del Antiguo Testamento sobre este punto. Salmo 104:14 dice: “Él hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre”. Salmo 104:21 añade: “Los leoncillos rugen tras la presa, y para buscar de Dios su comida”.
Ese versículo es notable porque atribuye a un depredador salvaje una búsqueda dirigida a Dios. Salmo 104:24-25 abarca el mar: “¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová!… Allí el mar, grande y ancho, en donde se mueven seres innumerables, seres pequeños y grandes”.
Salmo 104:27-30 y la dependencia diaria
El salmo describe una dependencia continua, no un acto único de creación. Salmo 104:27-28 dice: “Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo. Les das, recogen; abres tu mano, se sacian de bien”.
Salmo 104:29-30 cierra el ciclo: “Escondes tu rostro, se turban; les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo. Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra”.
Salmo 147:9 y Salmo 50:10-11
Salmo 147:9 dice: “Él da a la bestia su mantenimiento, y a los hijos de los cuervos que claman”. El cuervo era un ave impura según Levítico 11:15, y aun así aparece como destinataria del cuidado de Dios.
Salmo 50:10-11 declara: “Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados. Conozco a todas las aves de los montes, y todo lo que se mueve en los campos me pertenece”. El contexto del salmo es una crítica al culto entendido como transacción: Dios no necesita los animales que le ofrecen porque ya son suyos.
¿Qué dijo Jesús sobre los animales?
Jesús usó animales en su enseñanza con precisión de observador. Mateo 6:26, en el Sermón del Monte, dice: “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”.
El razonamiento va de lo menor a lo mayor, una forma argumentativa rabínica conocida como qal vajómer. El argumento solo funciona porque el auditorio ya daba por sentado el primer término: que Dios alimenta a las aves.
Mateo 10:29 y Lucas 12:6: el precio de mercado de un pajarillo
Mateo 10:29 dice: “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre”. El término griego es strouthion, el gorrión común, y el “cuarto” traduce assarion, una moneda de cobre que valía la decimosexta parte de un denario, el jornal de un día.
Lucas 12:6 da una cifra distinta y reveladora: “¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios”. Comprando por dos monedas se obtenían cinco aves en lugar de cuatro: el quinto pájaro se regalaba. Jesús escoge el animal con el precio más bajo del mercado de Galilea para decir que Dios lleva cuenta de cada uno.
Mateo 12:11-12: la oveja caída en el pozo
En una discusión sobre el sábado, Jesús pregunta en Mateo 12:11-12: “¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si esta cayere en un hoyo en día de sábado, no le eche mano, y la levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja?”.
El argumento presupone que rescatar al animal en sábado era práctica aceptada. Los textos de Qumrán muestran que había debate: el Documento de Damasco (CD XI, 13-14) prohibía sacar a un animal de un pozo en sábado, mientras que la tradición farisea posterior recogida en el Talmud lo permitía.
¿Qué versículos sitúan a los animales en la restauración?
Isaías 11:6-7 describe el reinado del retoño de Isaí con imágenes animales: “Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas”.
Isaías 11:9 da la razón del cuadro: “No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar”. Isaías 65:25 retoma la misma escena dentro del anuncio de cielos nuevos y tierra nueva.
Romanos 8:21-22 extiende la promesa a la creación entera: “que también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora”. Sobre qué implica esto para las mascotas concretas puedes leer el tratamiento completo en si los animales van al cielo.
Jonás 4:11: el último versículo del libro menciona ganado
El libro de Jonás termina con una pregunta de Dios al profeta. Jonás 4:11 dice: “¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?”.
La frase final, “y muchos animales”, es la última palabra del libro en hebreo (uvhemá rabá). Los animales de Nínive entran en el argumento por el que Dios justifica su compasión hacia una ciudad extranjera y enemiga.

Los animales como símbolo: cordero, paloma, león y serpiente
Una parte de los animales bíblicos funciona como imagen teológica, no como zoología. Confundir los dos planos produce lecturas equivocadas.
- El cordero. Juan 1:29 llama a Jesús “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. La imagen viene del cordero pascual de Éxodo 12 y del cordero del sacrificio diario.
- La paloma. Mateo 3:16 describe el Espíritu descendiendo “como paloma”. La paloma era también la ofrenda permitida a quien no podía costear un cordero, según Levítico 5:7.
- El león. Apocalipsis 5:5 llama a Cristo “el León de la tribu de Judá”, recogiendo la bendición de Génesis 49:9. En 1 Pedro 5:8, en cambio, el león es imagen del adversario.
- La serpiente. En Génesis 3 y Apocalipsis 12:9 representa al tentador, pero en Números 21:8-9 la serpiente de bronce es instrumento de sanidad, y Juan 3:14 la aplica a la cruz.
El mismo animal puede tener valor opuesto según el contexto, lo que confirma que en estos casos se trata de un recurso literario. La discusión sobre qué término hebreo se aplica a los animales y qué implica sobre su interioridad la tratamos en si los animales tienen alma según la Biblia.
Preguntas frecuentes sobre los animales en la Biblia
¿Cuál es el versículo más claro sobre el trato a los animales?
Proverbios 12:10: “El justo cuida de la vida de su bestia; mas el corazón de los impíos es cruel”. El hebreo dice literalmente que el justo “conoce el alma” de su animal, es decir, atiende a su necesidad vital. El proverbio usa esa conducta como indicador del carácter de la persona.
¿La Biblia dice que Dios cuida de los animales salvajes?
Sí, y en varios pasajes. Salmo 104:21 presenta a los leoncillos buscando de Dios su comida, Salmo 147:9 menciona a los cuervos que claman, y Job 38 y 39 describen decenas de especies que no sirven al ser humano y que Dios sostiene igualmente.
¿Los animales están incluidos en algún pacto bíblico?
Sí. Génesis 9:9-17 establece el pacto posterior al diluvio “con todo ser viviente” y nombra a las aves, los animales y las bestias de la tierra cuatro veces dentro del mismo bloque. Es el único pacto bíblico cuyos destinatarios explícitos incluyen a criaturas no humanas.
¿Habrá animales en la tierra nueva?
Los textos proféticos los describen allí. Isaías 11:6-9 sitúa al lobo, al cordero, al leopardo y a la osa en el reinado del retoño de Isaí, e Isaías 65:25 repite la escena dentro del anuncio de cielos nuevos y tierra nueva. El texto no aclara si serán los mismos animales que existieron antes.
Lo que puedes hacer con estos pasajes
Si estás atravesando la pérdida de un animal que vivió contigo, los textos que acompañan ese duelo están reunidos en qué dice la Biblia sobre la muerte de una mascota.
