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Qué es Behemot en la Biblia

agosto 8, 2026
Qué es Behemot en la Biblia

El Behemot en la Biblia es una criatura enorme que aparece en un solo pasaje, Job 40:15-24, dentro del segundo discurso de Dios a Job. Come hierba como buey, tiene la fuerza concentrada en los lomos, una cola que se mueve como un cedro y huesos comparados con tubos de bronce. Vive entre los juncos del pantano y ningún cazador logra someterlo. Dios la presenta como la primera de sus obras grandes, justo antes de hablar del Leviatán.

Nueve versículos. Eso es todo lo que la Biblia dice del Behemot, y sobre esos nueve versículos se ha construido una discusión de siglos.

¿Qué significa la palabra behemot en hebreo?

La palabra hebrea es behemot, y su forma es un plural del sustantivo behemah, que significa bestia, animal cuadrúpedo o ganado. Es la misma palabra que aparece en Génesis 1:24, cuando Dios crea “bestia de la tierra según su especie”. En el uso corriente designaba a los animales domésticos frente a las fieras salvajes.

Lo interesante es que en Job 40 ese plural se usa con verbos en singular. Los gramatistas lo llaman plural de intensidad o plural de majestad: no significa muchas bestias, sino la bestia por excelencia, el animal que agota la categoría. Algo parecido a decir el animalote entre todos los animales.

Por eso muchas traducciones modernas dejan el término sin traducir, como nombre propio. La Reina Valera 1960 escribe Behemot; otras versiones ponen la bestia o el hipopótamo, y esa decisión ya adelanta una interpretación que el texto hebreo no impone.

¿Cómo describe Job 40:15-24 al Behemot?

¿Cómo describe Job 40:15-24 al Behemot?

El pasaje describe a un herbívoro colosal, tranquilo, acuático a medias e imposible de capturar. La descripción avanza de arriba abajo por el cuerpo del animal y termina en el fracaso de todo intento de atraparlo.

Un herbívoro con fuerza de coloso

El pasaje abre así: “He aquí ahora behemot, el cual hice como a ti; hierba come como buey” (Job 40:15). La frase “el cual hice como a ti” pone a Job y a la bestia en la misma categoría de criaturas hechas. Ninguno de los dos se hizo a sí mismo.

Sigue la anatomía: “He aquí ahora que su fuerza está en sus lomos, y su vigor en los músculos de su vientre” (Job 40:16). Y luego: “Sus huesos son fuertes como bronce, y sus miembros como barras de hierro” (Job 40:18). El texto no describe agresividad, describe densidad. Es un animal que no ataca y aun así nadie puede moverlo.

¿El Behemot es un hipopótamo o un elefante?

La cola que se mueve como un cedro

Job 40:17 dice: “Su cola mueve como un cedro, y los nervios de sus muslos están entretejidos”. Esta es la frase que sostiene medio debate sobre la identidad del animal, porque ningún hipopótamo tiene una cola comparable a un cedro del Líbano.

Hay dos salidas honestas. La primera: el verbo hebreo hafets traducido aquí como mover significa doblar, inclinar o tiesar, y la comparación puede referirse a la rigidez y no al tamaño, es decir, una cola corta que se pone tiesa como madera. La segunda: la palabra traducida como cola puede funcionar como eufemismo, algo documentado en textos semíticos, y el versículo siguiente sobre los muslos apoyaría esa lectura. Ninguna de las dos exige un animal gigante de cola larga, aunque tampoco lo excluyen.

¿El Behemot es un hipopótamo o un elefante?

Dónde vive y por qué nadie lo captura

El hábitat es explícito: “Se echará debajo de las sombras, en lo oculto de las cañas y de los lugares húmedos. Los árboles sombríos lo cubren con su sombra; los sauces del arroyo lo rodean” (Job 40:21-22). Cañas, sauces, arroyo: es un animal de ribera, no de mar abierto.

Y luego la calma frente a la crecida: “He aquí, sale de madre el río, pero él no se inmuta; tranquilo está, aunque todo un Jordán se estrelle contra su boca” (Job 40:23). El cierre remata el argumento: “¿Lo tomará alguno cuando está vigilante, y horadará su nariz?” (Job 40:24). La respuesta esperada es no, y esa negación es el punto del pasaje entero.

¿El Behemot es un hipopótamo o un elefante?

La identificación mayoritaria entre comentaristas es el hipopótamo, y tiene argumentos sólidos. El hipopótamo come plantas, pasa el día sumergido entre juncos en las riberas del Nilo, tiene una masa muscular enorme concentrada en el tronco y era conocido por los pueblos del antiguo Egipto, que lo cazaban en expediciones organizadas por el faraón.

El elefante también se propuso desde antiguo, apoyado en el tamaño y en la trompa entendida como esa cola descrita en el versículo 17. Pero el elefante no se echa entre cañas ni pasa la vida en el lecho de un arroyo, y ese detalle del hábitat pesa mucho.

La objeción de siempre contra el hipopótamo es la cola. La objeción de siempre contra el elefante es el pantano. Ninguna identificación cierra todos los versículos, y conviene decirlo sin adornos: el texto no fue escrito para permitir una clasificación zoológica.

La poesía hebrea trabaja con hipérbole y con comparaciones de escala. Cuando un salmista dice que los montes saltaron como carneros (Salmo 114:4), nadie exige geología. Job 40 pertenece al mismo género literario, y el discurso completo de Dios recorre leones, cuervos, cabras monteses, avestruces, caballos y águilas antes de llegar aquí. Behemot no es un enigma insertado en un tratado: es el penúltimo eslabón de un desfile de criaturas.

¿El Behemot era un dinosaurio?

¿El Behemot era un dinosaurio?

Es una propuesta popular en ambientes creacionistas, que identifican a Behemot con un saurópodo como el braquiosaurio o el apatosaurio. El argumento se apoya en la cola como cedro, en el tamaño implicado y en la frase “él es el principio de los caminos de Dios” (Job 40:19), leída como referencia al animal terrestre más grande jamás creado.

Los problemas también son claros. Esa frase hebrea, reshit darkei El, puede significar el primero en rango o el primero en el orden de las obras, y se usa en otros textos con sentido de preeminencia, no de cronología. Además, un saurópodo no encaja bien en un pantano estrecho rodeado de sauces, y el libro presenta al animal como algo que Job conoce: el argumento pierde fuerza si Dios le describe una criatura que Job nunca vio.

Puedes sostener una postura u otra sin que la doctrina cristiana se mueva un milímetro. Si quieres el mapa completo de esa discusión, con los argumentos de cada lado, lo desarrollo en hubo dinosaurios en la Biblia.

Behemot en la literatura judía posterior

Fuera del canon, el Behemot tuvo una vida larga. En 1 Enoc 60:7-9, un texto judío de los siglos anteriores a Cristo, Behemot y Leviatán aparecen separados: el monstruo macho ocupa un desierto llamado Dendain y la hembra habita el abismo del mar. En 4 Esdras 6:49-52 y en 2 Baruc 29:4 reaparece la misma pareja, reservada para el banquete de los justos al final de los tiempos.

Esa tradición explica por qué muchos lectores llegan a Job 40 esperando encontrar dos monstruos apocalípticos. Pero el desarrollo legendario vino después, y el libro de Job no lo conoce. Allí Behemot es una criatura que pastorea, no un personaje del fin del mundo.

Distinguir el texto bíblico de lo que la tradición añadió encima es un ejercicio que sirve para muchos otros pasajes. Casi siempre, el texto original dice menos y significa más.

La demonología medieval europea siguió el mismo camino y le asignó al nombre un pecado concreto, la gula, junto a un lugar en listados de espíritus jerarquizados. Ninguno de esos catálogos deriva de Job 40. Se escribieron más de mil años después, con criterios que mezclaban teología, folclore y clasificaciones tomadas de otras fuentes.

¿Por qué Dios le habla a Job del Behemot?

Porque Job había reclamado un juicio y Dios le contesta con dos animales. El marco está en los versículos anteriores, que casi nadie lee junto al pasaje: “¿Invalidarás tú también mi juicio? ¿Me condenarás a mí, para justificarte tú?” (Job 40:8). Y enseguida el desafío: “Mira a todo altivo, y humíllalo, y quebranta a los impíos en su sitio” (Job 40:12).

El razonamiento va del menor al mayor. Si Job no puede ponerle una soga en la nariz a un herbívoro de pantano, tampoco está en condiciones de administrar la justicia del mundo. Dios no le explica a Job por qué sufre; le muestra el tamaño de lo que no gobierna.

He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca.

Job 40:4 (RV1960)

Después de los dos discursos, Job dice algo distinto: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven” (Job 42:5). No recibió una explicación de su tragedia. Recibió un encuentro. Ese recorrido lo trabajo despacio en qué enseña el libro de Job sobre el sufrimiento.

Lo que el pasaje de Behemot no dice

Job 40 no presenta a Behemot como un ser espiritual, ni como un demonio, ni como una potestad que haya que reprender. La demonología popular que atribuye a este nombre pecados concretos como la gula proviene de manuales medievales europeos, no del texto bíblico.

El texto tampoco lo enfrenta con Dios. A diferencia de los mitos vecinos, donde el dios creador pelea contra un monstruo primordial, aquí la criatura es propiedad y obra del Creador: “el cual hice como a ti” (Job 40:15). El mismo principio aparece en Salmo 50:10, donde Dios dice que suyas son “las bestias del bosque” y el ganado de mil colinas.

La criatura que sigue en el discurso, el Leviatán, sí generó una mitología aparte y merece su propio análisis. Lo tienes completo en qué es el Leviatán en la Biblia.

Preguntas frecuentes sobre qué es Behemot en la Biblia

¿En qué parte de la Biblia aparece Behemot?

En Job 40:15-24, y en ningún otro lugar con ese nombre. La palabra hebrea behemah aparece muchas veces traducida como bestia o ganado, pero la criatura llamada Behemot ocupa solo ese pasaje.

¿Behemot es macho o hembra?

El hebreo usa verbos y pronombres masculinos, pese a que la palabra tiene terminación de plural femenino. La idea de una pareja macho y hembra con Leviatán viene de 1 Enoc y de 4 Esdras, textos posteriores que no forman parte del canon hebreo.

¿Behemot es un demonio de la gula?

Esa asociación viene de la demonología medieval y de listas de demonios elaboradas en Europa siglos después del Nuevo Testamento. Job 40 lo describe como un animal creado que come hierba, sin ninguna carga moral.

¿Qué significa que Behemot es el principio de los caminos de Dios?

La expresión hebrea puede indicar primacía de rango, es decir, la obra más impresionante entre los animales terrestres, o primacía de orden en la secuencia creadora. La mayoría de comentaristas se inclina por la primera lectura, coherente con un discurso que exalta la escala de lo creado.

Lo que puedes hacer hoy

Lee Job 40 completo, desde el versículo 1 hasta el 24, sin saltarte el reclamo de Dios del principio. Vas a notar que la descripción del animal no es un paréntesis curioso, sino la respuesta a una pregunta jurídica que Job había puesto sobre la mesa.

La pregunta para esta semana: ¿en qué asunto estás actuando como juez de algo que no creaste ni sostienes?

Si alguien cercano está atravesando un dolor sin explicación y le han dado respuestas fáciles, comparte este artículo. Y para seguir el clúster, continúa con qué es el Leviatán en la Biblia y con qué enseña el libro de Job sobre el sufrimiento.