
Los versículos sobre la gran tribulación se concentran en cinco bloques del texto bíblico: el discurso de Jesús en el monte de los Olivos (Mateo 24), las visiones de Daniel (7, 9 y 12), la carta de Pablo a los tesalonicenses (2 Tesalonicenses 2), los juicios de Apocalipsis (6 al 19) y un puñado de textos proféticos del Antiguo Testamento como Jeremías 30:7 y Sofonías 1. Abajo están reunidos en versión Reina-Valera 1960, cada uno con su contexto: quién habla, a quién y qué entendía el primer oyente.
Una cita suelta sirve para memorizar, no para entender. Por eso cada pasaje va acompañado del dato que le da sentido.

Versículos de Jesús sobre la gran tribulación en Mateo 24
Mateo 24 contiene la única vez que Jesús pronuncia la expresión “gran tribulación”. El escenario es el monte de los Olivos, frente al templo, después de que él anunciara que no quedaría piedra sobre piedra y los discípulos le preguntaran cuándo ocurriría eso.
porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.
Mateo 24:21 (RV1960)
La frase “cual no la ha habido” es una fórmula que el Antiguo Testamento reserva para acontecimientos únicos, como la plaga de granizo sobre Egipto. Jesús está diciendo que ese episodio no tendrá precedente ni repetición.
“Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin” (Mateo 24:6). El aviso corrige la ansiedad: los conflictos internacionales no son el marcador que anuncia la cuenta atrás.
“Y todo esto será principio de dolores” (Mateo 24:8). El término griego odin designa las contracciones del parto, dolores que se repiten y se intensifican durante horas antes del nacimiento. La imagen sirve para medir expectativas: no todo dolor anuncia el desenlace inmediato.
La abominación desoladora y la orden de huir
“Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes” (Mateo 24:15-16). Es la única instrucción práctica del capítulo, y es una evacuación.
Los oyentes tenían un precedente cercano: en el año 167 a.C. Antíoco IV Epífanes levantó un altar a Zeus dentro del templo y sacrificó un cerdo sobre él. Aquella profanación provocó la revuelta de los Macabeos y quedó grabada en la memoria del pueblo.
“Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo” (Mateo 24:20). El detalle es doméstico y por eso revelador: en invierno los torrentes de Judea se vuelven intransitables, y en sábado las puertas de la ciudad permanecían cerradas.

Versículos de Daniel sobre el tiempo de angustia
Daniel aporta las cifras y el vocabulario que después reutilizan Jesús y Juan. Escribe desde Babilonia, en el exilio, siendo funcionario de un imperio que había arrasado su ciudad.
“Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda” (Daniel 9:27). Aquí nace la aritmética de los siete años: una semana profética de años, partida por la mitad. El desarrollo completo está en la gran tribulación de 7 años explicada.
“Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará… y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo” (Daniel 7:25). “Tiempo, tiempos y medio tiempo” equivale a tres años y medio, la misma medida que Apocalipsis expresa como 1.260 días y 42 meses.
Daniel 12:1 y el libro donde están los nombres
“Y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro” (Daniel 12:1). El versículo junta dos cosas en una sola frase: la peor angustia registrada y una lista de nombres.
La imagen del libro venía del registro civil de las ciudades antiguas, donde se anotaba a los ciudadanos con derechos. Estar inscrito significaba pertenecer, y esa pertenencia es lo que sostiene la promesa de liberación.

Versículos de Apocalipsis sobre la gran tribulación
Apocalipsis es el libro que más espacio dedica al período, con tres series de siete juicios que se intensifican. Juan escribe desde Patmos a siete iglesias reales de Asia Menor que ya sufrían presión del culto imperial.
“Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero” (Apocalipsis 7:14). Es la segunda y última aparición de la expresión en toda la Biblia. El participio griego describe un flujo continuo de personas que van saliendo del período.
“También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses” (Apocalipsis 13:5). La frase repetida “se le dio” aparece cuatro veces en pocos versículos: la autoridad de la bestia es concedida y por lo tanto limitada. Los detalles de esta figura están en quién es el anticristo según la Biblia.
“Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente” (Apocalipsis 13:16). Para el lector del primer siglo la referencia era clara: los esclavos y los soldados llevaban marcas de pertenencia, y sin el sello del comercio no se podía operar en el mercado.
Los juicios de los sellos, las trompetas y las copas
“Y miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra” (Apocalipsis 6:8). El cuarto jinete cierra la serie que abre los juicios, analizada en los 4 jinetes del Apocalipsis.
“Y vino una plaga mala y dañosa sobre los hombres que tenían la marca de la bestia” (Apocalipsis 16:2). Las copas ya no afectan a un tercio ni a una cuarta parte: alcanzan al conjunto. La progresión de los tres ciclos es deliberada.
“Porque tú has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero” (Apocalipsis 3:10). Esta promesa a la iglesia de Filadelfia es el texto que más se cita a favor de que la iglesia no atraviesa el período, discutido en el rapto de la iglesia y cuándo ocurrirá.

Versículos del Antiguo Testamento sobre el día del Señor
Antes de que existiera la expresión “gran tribulación”, los profetas hablaban del “día de Jehová”, un día de juicio que también traía liberación para el remanente.
“¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado” (Jeremías 30:7). Jeremías escribe mientras Babilonia rodea Jerusalén. Usa el nombre Jacob y no Israel, y la elección importa: Jacob es el que luchó de noche junto al río, salió cojeando y recibió un nombre nuevo.
“Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad” (Sofonías 1:15). La repetición de “día” seis veces en un solo versículo es un recurso hebreo de martilleo: el profeta quiere que la palabra quede sonando.
“El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová” (Joel 2:31). Pedro cita este texto en Pentecostés (Hechos 2:20), lo cual muestra que los apóstoles leían las señales cósmicas dentro de un proceso ya iniciado.
Versículos de Pablo sobre el hombre de pecado y el día del Señor
Pablo escribe 2 Tesalonicenses a una iglesia joven que había recibido un rumor: que el día del Señor ya había pasado y ellos se habían quedado fuera. Su respuesta describe un orden de acontecimientos.
“Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición” (2 Tesalonicenses 2:3). Dos cosas preceden al día: un abandono generalizado de la fe y la aparición de un personaje concreto.
“el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (2 Tesalonicenses 2:4). La escena coincide con la abominación desoladora de Daniel y Mateo: alguien ocupa el lugar santo.
“Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5:9). Sea cual sea el esquema profético que sostengas, este versículo fija el destino del creyente fuera de la ira.
Cómo estudiar estos versículos sin perderte
El método más útil es leer cada pasaje dentro de su capítulo completo antes de compararlo con otro libro. La confusión en este tema casi siempre nace de encadenar citas de Daniel, Mateo y Apocalipsis sin haber leído ninguno de los tres de corrido.
- Identifica quién habla y a quién. Jeremías habla a una ciudad sitiada; Juan, a siete iglesias perseguidas; Pablo, a creyentes asustados por un rumor.
- Separa el dato de la inferencia. “Cuarenta y dos meses” es dato; “por lo tanto la iglesia sale antes” es inferencia.
- Anota qué hace el texto con el lector. Casi todos estos pasajes terminan en una instrucción práctica: huir, velar, no turbarse, perseverar.
Conviene además fijarse en el orden de lectura. Daniel escribe primero y aporta las cifras; Jesús retoma a Daniel y lo aplica al templo que sus discípulos tenían delante; Juan retoma a los dos y los amplía en visiones. Leer en ese orden evita atribuirle a un autor una idea que solo aparece en otro.
“Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor” (Mateo 24:42). El propio Jesús cierra su discurso profético con una orden de atención, no con un calendario.
Preguntas frecuentes sobre los versículos de la gran tribulación
¿Cuántas veces aparece la expresión “gran tribulación” en la Biblia?
Dos veces en la Reina-Valera 1960: en Mateo 24:21, dicha por Jesús, y en Apocalipsis 7:14, dicha por uno de los ancianos ante el trono. Marcos 13:19 recoge el mismo discurso con otra redacción. El resto del vocabulario procede de textos que hablan de “tiempo de angustia” o “día de Jehová”.
¿Qué versículo dice que la tribulación dura siete años?
Ninguno lo dice con esas palabras. La cifra se obtiene de Daniel 9:27, donde un personaje impone un pacto “por otra semana” y lo rompe a la mitad, entendiendo la semana como siete años según el uso hebreo de shabúa.
¿Hay versículos de consuelo para ese período?
Sí. Apocalipsis 7:16-17 promete que los que salen de la gran tribulación no tendrán más hambre ni sed, y que Dios enjugará toda lágrima de sus ojos. Mateo 24:22 añade que los días serán acortados por causa de los escogidos.
Lo que puedes hacer hoy
Elige tres de estos pasajes y cópialos a mano en una libreta, anotando al lado quién habla y en qué situación. Copiar a mano obliga a leer despacio y saca a la luz palabras que la vista salta cuando lee en pantalla.
La pregunta para esta semana: de todos estos textos, ¿cuál te produce más temor y cuál más descanso, y por qué? Anota las dos respuestas y compáralas el domingo. Si esta recopilación te sirvió, compártela con alguien que esté estudiando profecía y se esté perdiendo entre citas sueltas.
Para seguir: lee la gran tribulación de 7 años explicada y después Apocalipsis explicado capítulo por capítulo.
