Skip to content

¿Por qué Pablo manda a los esclavos obedecer a sus amos?

agosto 8, 2026
¿Por qué Pablo manda a los esclavos obedecer a sus amos?

Pablo manda a los esclavos obedecer a sus amos porque escribe a personas que estaban dentro de un sistema que no podían derribar sin morir en el intento, y en el mismo párrafo le ordena al amo cosas que ningún moralista romano se atrevió a escribir. Además coloca al traficante de personas en una lista de criminales junto a los homicidas.

Esa es la respuesta corta. Los textos que la sostienen son Efesios 6:5-9, Colosenses 3:22-4:1, 1 Timoteo 1:9-10, 1 Corintios 7:21 y la carta a Filemón completa.

Vamos a leerlos con el contexto legal del Imperio Romano encima, porque sin ese contexto las cartas parecen decir lo contrario de lo que dicen.

¿Cómo era la esclavitud en el Imperio Romano?

¿Cómo era la esclavitud en el Imperio Romano?

Era masiva, jurídicamente absoluta y sostenida por el terror. Los cálculos históricos estiman entre uno y dos millones de esclavos solo en la Italia del primer siglo, con proporciones que en algunas ciudades llegaban a un tercio de la población.

En derecho romano el esclavo era res, una cosa. Podía ser vendido, alquilado, golpeado, usado sexualmente y separado de sus hijos sin que hubiera delito, porque una cosa no tiene derechos que alguien pueda violar.

La rebelión de Espartaco terminó en el año 71 antes de Cristo con unos seis mil crucificados a lo largo de la vía Apia, dejados allí durante meses. El Senatus consultum Silanianum del año 10 después de Cristo ordenaba ejecutar a todos los esclavos de una casa cuando el amo era asesinado, y en el año 61 se aplicó a los cuatrocientos esclavos de Pedanio Secundo, prefecto de Roma, según relata Tácito.

Las comunidades cristianas eran minorías perseguidas, sin poder político, sin representación legal y ya acusadas de subvertir el orden. Un llamado paulino a la insurrección habría producido dos resultados: el exterminio de esas comunidades y la muerte de los esclavos que Pablo intentaba proteger.

¿Qué manda Pablo exactamente en Efesios 6:5?

¿Qué manda Pablo exactamente en Efesios 6:5?

Manda una forma de servir que traslada la lealtad del amo a Cristo: «Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo» (Efesios 6:5). Instrucciones parecidas aparecen en Colosenses 3:22 y 1 Pedro 2:18.

Ninguno de esos textos declara que la esclavitud sea buena. Instruyen cómo vivir dentro de ella sin perder el alma mientras se es propiedad legal de otra persona.

Hay un detalle de forma que suele pasarse por alto. Pablo se dirige a los esclavos hablándoles a ellos, no al amo sobre ellos. En la literatura moral grecorromana los esclavos eran objeto de instrucción para el dueño; aquí son interlocutores con capacidad de decidir cómo actúan delante de Dios.

Efesios 6:9: la frase que rompía el orden romano

Cuatro versículos después, la carta se dirige a los dueños de esclavos que estaban en esa misma reunión escuchándola leer en voz alta.

Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.

Efesios 6:9 (RVR1960)

Detente en “haced con ellos lo mismo”. Pablo aplica al amo la misma obligación moral que acaba de dar al esclavo, lo cual en derecho romano no tenía sentido: una cosa no genera deberes hacia sí.

“Dejando las amenazas” desarma el único instrumento que sostenía el sistema. La esclavitud romana funcionaba por miedo: azotes, marcas con hierro, venta forzada, separación de la familia.

Y “para él no hay acepción de personas” elimina la jerarquía delante de Dios. Colosenses 4:1 remata con la misma idea al ordenar a los amos hacer «lo que es justo y recto» con sus siervos, sabiendo que ellos también tienen un Amo en el cielo.

Un amo cristiano que tomara en serio esas cláusulas no podía seguir siendo amo mucho tiempo.

¿Pablo condenó el tráfico de esclavos?

¿Pablo condenó el tráfico de esclavos?

Sí, por nombre, y ese texto casi nunca aparece en los debates. En 1 Timoteo 1:9-10, al enumerar las conductas contrarias a la sana doctrina, incluye a los homicidas, los parricidas, los fornicarios, los mentirosos, los perjuros y «los secuestradores».

La palabra griega traducida “secuestradores” es andrapodistés, compuesta de anér (hombre) y pous (pie), literalmente el que se apodera de alguien por los pies. Su significado técnico es preciso: el que captura personas libres para venderlas como esclavos.

Es el equivalente griego exacto de lo que Éxodo 21:16 castiga con pena de muerte. Pablo lo coloca en una lista donde también están los que matan a su padre y a su madre.

Con ese versículo el comercio atlántico queda condenado en el Nuevo Testamento. Cada persona vendida en un puerto americano llegó ahí por la vía que Pablo llama pecado y Moisés castiga con la vida.

1 Corintios 7:21 y la libertad si se puede alcanzar

Hay otro texto en la misma dirección: «¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más» (1 Corintios 7:21). Pablo dice que la condición legal no define el valor de la persona ante Dios y a la vez empuja hacia la manumisión cuando exista la posibilidad.

El versículo siguiente añade la razón de fondo: el esclavo que fue llamado por el Señor es «liberto del Señor», y el libre que fue llamado es «esclavo de Cristo» (1 Corintios 7:22). Las dos etiquetas sociales se cruzan y ninguna de las dos queda como estaba.

¿Qué enseña la carta a Filemón sobre la esclavitud?

¿Qué enseña la carta a Filemón sobre la esclavitud?

Filemón es la carta más corta de Pablo y la más subversiva sobre este tema. Un esclavo huido llamado Onésimo se encuentra con Pablo preso, se convierte, y Pablo lo envía de regreso a su dueño con una carta pidiendo que ya no lo reciba como esclavo sino como hermano.

Qué arriesgaba Onésimo al volver

Onésimo era propiedad de Filemón, un creyente acomodado de Colosas en cuya casa se reunía la iglesia. Huyó, y al parecer se llevó algo, porque Pablo escribe: «Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta» (Filemón 18).

Bajo la ley romana, un esclavo fugitivo podía ser marcado con hierro caliente en la frente con la letra F de fugitivus, azotado, enviado a las minas o ejecutado, y su dueño estaba en su derecho. Existían además cazadores profesionales de fugitivos, los fugitivarii, contratados para rastrearlos.

Onésimo emprende un viaje de más de mil kilómetros hacia la casa de donde escapó. Vuelve exponiéndose a todo eso, llevando en la mano la carta que decidirá su suerte, escrita por un preso sin autoridad legal alguna.

“No ya como esclavo, sino como hermano amado”

El corazón de la carta es una sola frase.

No ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor.

Filemón 16 (RVR1960)

“Tanto en la carne como en el Señor” cierra la salida cómoda. Pablo no pide un cambio espiritual privado que deje intacta la relación de propiedad; pide que el cambio se aplique también en el plano social donde Onésimo era un bien mueble.

Antes ha jugado con el nombre del esclavo. Onésimo significa “útil” en griego, un nombre típico de esclavo que describía su función, y Pablo escribe que antes le fue inútil pero ahora es útil a los dos (Filemón 11). Le devuelve el nombre lleno de contenido personal en lugar de rendimiento.

Luego se pone él mismo en la ecuación: «recíbele como a mí mismo» (Filemón 17). Filemón, un hombre de posición, debe recibir a su esclavo fugitivo con el mismo honor con que recibiría al apóstol que lo llevó a la fe.

Por qué Pablo pide en vez de ordenar

Pablo declara que podría mandar: «aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene, más bien te ruego por amor» (Filemón 8-9). Elige la súplica y añade una frase que deja la puerta abierta a mucho más de lo que pidió: «te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que te digo» (Filemón 21).

Un mandato produce cumplimiento a regañadientes y termina cuando el que manda se va. Una convicción cambia al hombre, y ese hombre cambia su casa.

El “aun más” quedó escrito para que Filemón entendiera lo que Pablo esperaba sin tener que decirlo delante de un imperio que revisaba la correspondencia de los presos.

Hay un detalle más. La carta va dirigida también a Apia, a Arquipo y «a la iglesia que está en tu casa» (Filemón 2). Filemón iba a escuchar la petición delante de toda su congregación, con Onésimo de pie a su lado.

Preguntas frecuentes sobre Pablo y la esclavitud

¿Qué significa doulos en el Nuevo Testamento?

Doulos designa a la persona sujeta a otra por vínculo de propiedad, y es el término normal para el esclavo romano. A diferencia del hebreo ebed, su rango es más estrecho y jurídicamente más duro. Pablo se aplica el título a sí mismo al abrir Romanos 1:1 llamándose «siervo de Jesucristo», y lo hace por elección propia: toma la palabra más baja del vocabulario social de su tiempo y la convierte en la descripción de su relación con Cristo.

¿Hubo esclavos con cargos en la iglesia primitiva?

Sí, y es uno de los datos más sólidos sobre lo que pasaba dentro de esas comunidades. Las reuniones se hacían en casas donde el amo y su esclavo comían de la misma mesa en la Cena del Señor, algo impensable en un banquete romano. Ignacio de Antioquía escribe a comienzos del siglo II a un obispo de Éfeso llamado Onésimo, y varios historiadores han propuesto que se trata del mismo esclavo de la carta de Pablo, aunque el dato no puede confirmarse.

¿Por qué Pablo no le pidió a Filemón que liberara a Onésimo con esas palabras?

Le pide algo que va más lejos que una manumisión legal. La manumisión romana era frecuente y no cambiaba el estatus social: el liberto quedaba atado a su antiguo dueño como cliente, con obligaciones vitalicias. Pablo pide que lo reciba como hermano amado y como recibiría al propio apóstol (Filemón 16-17), lo cual disuelve la jerarquía en lugar de suavizarla, y cierra confiando en que hará aun más de lo que le dice (Filemón 21).

¿Gálatas 3:28 abolía la esclavitud en la iglesia?

Abolía su fundamento, no su existencia legal, que Pablo no tenía poder para tocar. «Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús» (Gálatas 3:28) borra las tres divisiones que estructuraban el mundo grecorromano: etnia, condición jurídica y sexo. Una comunidad que confiesa eso cada semana termina volviendo insostenible la propiedad de un hermano sobre otro.

Lo que puedes hacer con esto

Lee la carta a Filemón completa de una sentada. Son veinticinco versículos y te toma cinco minutos, y es el único lugar del Nuevo Testamento donde ves a Pablo resolviendo un caso concreto de esclavitud con nombre propio.

Después lee Efesios 6:5-9 sin cortar en el versículo 5, que es donde lo cortan casi siempre los dos bandos de la discusión.

Y quédate con la pregunta que deja Efesios 6:9. Si un amo del primer siglo dejaba las amenazas y trataba a su esclavo sabiendo que ambos tienen el mismo Señor, ¿cuánto tiempo podía seguir siendo su dueño?

Sigue estudiando: la objeción completa, con los textos del Antiguo Testamento y el uso histórico que la iglesia hizo de ellos, está en ¿la Biblia apoya la esclavitud?.