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¿Qué es el Evangelio de Judas?

agosto 8, 2026
¿Qué es el Evangelio de Judas?

El Evangelio de Judas es un texto gnóstico del siglo II, escrito originalmente en griego y conservado únicamente en una traducción copta dentro de un manuscrito llamado Códice Tchacos. No es un evangelio en el sentido de Mateo, Marcos, Lucas o Juan: no narra la vida de Jesús ni su muerte ni su resurrección. Es un diálogo de revelación en el que Jesús se ríe de los discípulos por adorar a un dios inferior y le explica a Judas Iscariote los secretos del cosmos.

Fue compuesto alrededor del año 150 d.C., más de cien años después de los hechos que menciona, por autores ajenos al cristianismo apostólico. Nunca formó parte de ninguna lista canónica, ninguna comunidad cristiana lo leyó como Escritura y ningún historiador serio lo considera una fuente sobre el Judas del siglo I.

¿Qué contiene el Evangelio de Judas?

¿Qué contiene el Evangelio de Judas?

El texto ocupa unas veintiséis páginas de papiro y comienza con una frase que lo define: es “el relato secreto de la revelación que Jesús habló en conversación con Judas Iscariote” durante ocho días, tres días antes de la Pascua. La palabra clave es “secreto”. Todo el escrito se presenta como conocimiento reservado, no como testimonio público.

La escena inicial muestra a los doce discípulos dando gracias sobre el pan. Jesús se ríe. Cuando ellos se ofenden, les responde que no están alabando al Padre verdadero, sino al dios de este mundo. Esa risa se repite varias veces en el texto y marca el tono: los apóstoles son ignorantes, su culto es un error y la iglesia que fundaron perpetúa ese error.

Luego Jesús aparta a Judas y le comunica lo que los otros no pueden recibir. Le describe una jerarquía de seres celestiales, un reino luminoso, un ser llamado Barbelo y una multitud de ángeles y luminarias. Judas es el único que reconoce de dónde viene Jesús, pero incluso él tiene un límite: verá el reino, aunque llegará a él con dolor.

El texto se interrumpe con la entrega de Jesús a los escribas a cambio de dinero. No hay juicio, no hay crucifixión, no hay tumba vacía. Esa ausencia no es un accidente de conservación: al autor no le interesa la pasión, porque su tema es la liberación del espíritu respecto del cuerpo.

¿Qué es el Códice Tchacos y dónde apareció?

¿Qué es el Códice Tchacos y dónde apareció?

El Códice Tchacos es un libro de papiro encuadernado en cuero que contiene cuatro obras: la Carta de Pedro a Felipe, un texto titulado Santiago (una versión del Primer Apocalipsis de Santiago), el Evangelio de Judas y un fragmento de un escrito sobre Alógenes. El Evangelio de Judas ocupa las páginas 33 a 58 del códice.

Apareció en el Medio Egipto, en la provincia de El Minya, en algún momento de los años setenta. Los relatos de los intermediarios hablan de campesinos que lo hallaron en una tumba excavada en la roca, cerca de Yabal Qarara, junto al Nilo. No hubo excavación arqueológica ni registro de contexto, de modo que los datos del hallazgo dependen de testimonios de segunda mano recogidos años después.

Treinta años en el mercado de antigüedades

El códice pasó por manos de anticuarios en El Cairo, viajó a Ginebra y de allí a Estados Unidos. En 1984 fue ofrecido a especialistas en Nueva York; el precio pedido era desmesurado y nadie lo compró. Terminó guardado en una caja de seguridad en Hicksville, Long Island, durante unos dieciséis años.

Ese almacenamiento fue devastador. El papiro se secó, se quebró y se fragmentó en cientos de trozos. Alguien llegó a congelarlo, con la idea equivocada de conservarlo, lo que separó las fibras y aceleró el daño. Cuando en 2001 la anticuaria suiza Frieda Nussberger-Tchacos lo adquirió y lo entregó a la Fundación Maecenas de Basilea, quedaban aproximadamente mil fragmentos.

El restaurador Rodolphe Kasser y la conservadora Florence Darbre trabajaron años en el rompecabezas. Se recuperó cerca del 85 por ciento del texto del Evangelio de Judas; el resto son lagunas. Esas lagunas importan, porque varias de las frases más discutidas están incompletas y se reconstruyen por conjetura.

¿Qué pasó con la publicación de National Geographic en 2006?

La National Geographic Society financió la restauración y presentó el texto el 6 de abril de 2006, en la semana previa a la Pascua, con un documental, un libro de divulgación y una traducción firmada por Rodolphe Kasser, Marvin Meyer y Gregor Wurst, con aportes de Bart Ehrman.

El titular que recorrió el mundo fue este: Judas no traicionó a Jesús, lo obedeció. En esa lectura, Judas era el discípulo predilecto, el único que entendió, y la entrega fue un favor pedido por el propio Jesús para liberar su espíritu del cuerpo. La prensa lo presentó como un vuelco de la historia cristiana.

La edición crítica salió en 2007, con el texto copto completo, el aparato de fragmentos y notas filológicas. Y ahí empezó la corrección, porque los especialistas que pudieron examinar el copto llegaron a conclusiones muy distintas de las del titular.

La polémica del término “daimon”: ¿espíritu o demonio?

En la página 44 del códice, Jesús se dirige a Judas con una palabra griega incorporada al copto: daimon. La traducción de 2006 la vertió como “espíritu”, y así Judas quedaba elevado por encima de los demás discípulos.

April DeConick, profesora de la Universidad Rice, publicó en 2007 The Thirteenth Apostle: What the Gospel of Judas Really Says. Su argumento es lingüístico: en la literatura gnóstica copta, daimon designa siempre a un ser maligno, y el copto tiene otras palabras disponibles para “espíritu” (pneuma). Traducir “espíritu” en un corpus donde ese término nunca significa eso es forzar el vocabulario. En su lectura, Jesús le está diciendo a Judas “demonio decimotercero”.

DeConick señala además otras decisiones de traducción discutibles. Donde la versión de 2006 dice que Judas será “apartado para” la generación santa, ella lee que será “apartado de” ella. Y donde se traduce que Judas “ascenderá” al reino, el copto admite que solo lo verá desde fuera, lamentándose.

Louis Painchaud, de la Universidad Laval y especialista en la biblioteca de Nag Hammadi, llegó por otra vía a una conclusión parecida: el texto es una sátira contra la iglesia apostólica, y Judas funciona en él como figura trágica, no como héroe. Su destino es sacrificar el cuerpo que lleva a Jesús, un acto que el autor no presenta como salvación de Judas.

La respuesta de Marvin Meyer defendió la traducción original apelando al uso del término en contextos platónicos, donde daimon puede designar a un espíritu intermediario sin carga negativa. El debate no está cerrado del todo, pero el consenso mayoritario hoy se inclina hacia la lectura negativa: el Judas de este texto no es un héroe rehabilitado.

¿Qué es el gnosticismo setiano que hay detrás del texto?

¿Qué es el gnosticismo setiano que hay detrás del texto?

El Evangelio de Judas pertenece a la rama setiana del gnosticismo, un movimiento del siglo II que reinterpretó el relato del Génesis desde una cosmología propia. Su nombre viene de Set, el tercer hijo de Adán, a quien consideraban origen de la estirpe espiritual.

Su esquema es este: existe un Ser inefable, inaccesible, del que procede Barbelo, la primera emanación, y de ahí una serie de eones luminosos. El mundo material no lo hizo ese Ser, sino un demiurgo inferior e ignorante que en este texto recibe los nombres de Saklas (“necio” en arameo) y Nebro (“rebelde”). El dios que creó el cielo y la tierra es, para esta escuela, un ser de segunda categoría.

De ahí se sigue el resto. La materia es una prisión, el cuerpo una cárcel para la chispa de luz atrapada en el ser humano, y la salvación consiste en conocimiento (gnosis) que permite escapar, no en perdón de pecados. Por eso el texto no tiene interés en la cruz: si el cuerpo es el problema, la muerte del cuerpo no puede ser el centro del mensaje.

Este marco choca de frente con el judaísmo del segundo templo y con el Nuevo Testamento, donde el Dios que crea es el mismo que redime y la creación es declarada buena. Es la misma razón teológica por la que el resto de los evangelios apócrifos quedaron fuera de la Biblia: no fueron excluidos por censura política, sino porque enseñan otra cosa.

¿Ireneo de Lyon ya conocía este evangelio?

Sí, y ese dato es el que permite fechar la obra. Hacia el año 180 d.C., Ireneo, obispo de Lyon, escribió Contra las herejías. En el libro I, capítulo 31, párrafo 1, describe a un grupo que sostenía que Judas fue el único que conoció la verdad y cumplió el misterio de la traición, y añade que producían un escrito al que llamaban “Evangelio de Judas”.

Ireneo escribía para refutar, así que su resumen es hostil y breve. Pero el testimonio establece dos hechos: hacia 180 existía un texto con ese título, y ya circulaba en ambientes gnósticos, no en las iglesias. El manuscrito hallado en Egipto encaja con esa descripción, aunque no se puede demostrar con certeza absoluta que sea el mismo escrito que Ireneo tuvo delante.

¿De cuándo es el manuscrito? La datación por carbono 14

¿De cuándo es el manuscrito? La datación por carbono 14

En 2005 se analizaron cinco muestras del códice (papiro y cuero de la encuadernación) en el laboratorio de la Universidad de Arizona. El resultado situó el manuscrito alrededor del año 280 d.C., con un margen de más o menos sesenta años, es decir, entre 220 y 340 aproximadamente.

El análisis de la tinta, la paleografía y los rasgos del dialecto copto sahídico apoyan ese rango. Conviene distinguir dos fechas: la del manuscrito físico, que es de finales del siglo III o comienzos del IV, y la de la composición original, en griego, que la mención de Ireneo obliga a situar antes del 180 y que la mayoría de los especialistas ubica hacia 140-160 d.C.

Es decir: entre los hechos narrados y la redacción del texto median más de cien años, y entre los hechos y la copia que tenemos median más de dos siglos y medio.

¿Sirve como fuente histórica sobre Judas Iscariote?

No, y los argumentos son tres, todos de método histórico, no de fe.

  • Distancia temporal. Un texto escrito hacia 150 d.C. está separado del Judas del siglo I por más de cinco generaciones. Ninguna cadena de testigos oculares llega hasta ahí.
  • Marco teológico ajeno. La cosmología de Barbelo, Saklas y los eones no pertenece al judaísmo del segundo templo en el que vivieron Jesús y sus discípulos. Es un sistema griego-egipcio posterior, incompatible con el monoteísmo del que procede Judas.
  • Ausencia de material narrativo independiente. El texto no aporta ningún dato nuevo y verificable: ni lugares, ni nombres, ni detalles de costumbres judías del siglo I. Todo lo narrativo lo toma de los evangelios canónicos y lo reinterpreta.

Lo que sí documenta con valor de primera mano es el pensamiento de un grupo cristiano gnóstico del siglo II: cómo leían el Génesis, qué opinaban de los apóstoles y cómo entendían la salvación. Como fuente para la historia del gnosticismo es valiosísimo. Como fuente sobre Judas Iscariote, no aporta nada.

¿Qué dicen sobre Judas los textos del siglo I?

Los cuatro evangelios canónicos, escritos entre los años 60 y 95 aproximadamente, coinciden en presentar la entrega como traición. Mateo 26:24 registra las palabras de Jesús: “el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido”.

Juan 6:70-71 es igual de tajante: “¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce”. Juan 12:6 añade el motivo económico: administraba la bolsa y sustraía de ella.

Pedro retoma el asunto en Hechos 1:16-18, donde habla de Judas como guía de los que prendieron a Jesús y describe el destino del terreno comprado con el pago. Ese relato y el de Mateo 27:3-10 presentan detalles distintos sobre el final, una diferencia que se examina al detalle en el artículo sobre cómo murió Judas Iscariote.

Ninguno de estos textos presenta a Judas como colaborador iniciado. La pregunta sobre su destino final se aborda desde otro ángulo en el estudio sobre si Judas se salvó o se condenó.

Preguntas frecuentes sobre el Evangelio de Judas

¿Por qué el Evangelio de Judas no está en la Biblia?

Porque fue escrito hacia 150 d.C., más de un siglo después de los hechos, no tiene vínculo con ningún apóstol y enseña una teología gnóstica incompatible con el mensaje apostólico: un dios creador inferior llamado Saklas, la materia como prisión y la salvación por conocimiento secreto. Ninguna lista canónica antigua lo incluye, y el proceso por el que la iglesia reconoció los libros del Nuevo Testamento se explica en el artículo sobre quién decidió qué libros entran en la Biblia.

¿El Evangelio de Judas dice que Judas era inocente?

La traducción de National Geographic de 2006 sugería que sí. La investigación posterior de April DeConick y Louis Painchaud sostiene lo contrario: el texto llama a Judas daimon, término que en la literatura gnóstica copta designa a un ser maligno, y lo presenta como el decimotercer demonio, separado de la generación santa. En esa lectura no es un héroe rehabilitado, sino una figura trágica dentro de una sátira contra los apóstoles.

¿Es auténtico el Códice Tchacos?

Sí, es un manuscrito antiguo genuino. La datación por carbono 14 realizada en la Universidad de Arizona lo sitúa hacia el año 280 d.C., con un margen de sesenta años, y el análisis de tinta, paleografía y dialecto copto lo confirma. Autenticidad del papiro y veracidad histórica del contenido son cuestiones distintas: el manuscrito es antiguo, pero el texto que copia sigue siendo del siglo II.

¿Quién escribió el Evangelio de Judas?

Se desconoce el autor. No lo escribió Judas Iscariote: el título indica que Judas es el destinatario de la revelación, no su redactor. Fue compuesto en griego a mediados del siglo II por alguien de una comunidad gnóstica setiana, probablemente en Egipto o Siria, y Ireneo de Lyon ya lo menciona hacia 180 d.C. en Contra las herejías I.31.1.