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¿Quiénes escribieron los rollos del mar Muerto?

agosto 8, 2026
¿Quiénes escribieron los rollos del mar Muerto?

Casi ochenta años después del hallazgo, la pregunta por la autoría de los manuscritos de Qumrán sigue sin respuesta cerrada. Hay una hipótesis mayoritaria, hay hipótesis rivales que no han muerto y hay un conjunto de datos arqueológicos que cada bando lee de manera distinta.

Aquí revisamos qué dicen las fuentes antiguas sobre los esenios, qué encontró la excavación de Qumrán, qué objeciones han planteado los críticos del consenso y qué se puede afirmar con seguridad sobre quién copió y escondió esos rollos.

¿Quiénes escribieron los rollos del mar Muerto?

¿Quiénes escribieron los rollos del mar Muerto?

La hipótesis mayoritaria sostiene que los rollos pertenecieron a una comunidad esenia asentada en Qumrán entre mediados del siglo II a.C. y el año 68 d.C. Es la propuesta que formularon Eleazar Sukenik y André Dupont-Sommer en los años cuarenta y cincuenta, y sigue siendo la lectura dominante en los manuales.

Conviene precisar el alcance de la afirmación. Nadie sostiene que esa comunidad escribiera todos los manuscritos: buena parte de los rollos bíblicos fueron copiados en otros lugares y llevados allí. Lo que se atribuye al grupo son los textos sectarios, es decir, los que reflejan su organización y su doctrina.

Quiénes eran los esenios según las fuentes antiguas

Tres autores del siglo I describen a los esenios sin relación alguna con Qumrán, y sus descripciones son la base de toda la discusión. Flavio Josefo, historiador judío que escribió tras la guerra contra Roma, los presenta como una de las tres corrientes del judaísmo junto a fariseos y saduceos, y calcula unos cuatro mil miembros.

Filón de Alejandría, filósofo judío contemporáneo de Jesús, destaca su comunidad de bienes y su rechazo del juramento. Y Plinio el Viejo, naturalista romano, ubica en su Historia Natural un asentamiento esenio en la costa occidental del mar Muerto, al norte de Engadi, precisamente la zona donde está Qumrán.

Lo que esos autores describen —comunidad de bienes, admisión gradual con años de prueba, baños rituales frecuentes, comidas en común, celibato de una parte del grupo, calendario propio— coincide con lo que ordena el reglamento hallado en la cueva 1, la Regla de la Comunidad.

Qué encontró la excavación de Qumrán

Roland de Vaux, sacerdote dominico de la École Biblique de Jerusalén, excavó las ruinas entre 1951 y 1956. Encontró un complejo de edificios con una red de canales que traía agua de lluvia desde el wadi hasta una decena de piscinas escalonadas.

De Vaux interpretó esas piscinas como miqvaot, baños de purificación ritual. Halló también un salón alargado con más de mil piezas de vajilla apiladas en una despensa contigua, un cementerio con más de mil tumbas orientadas norte-sur y una sala con bancos, mesas de yeso y tinteros de cerámica y bronce.

Esa última sala fue bautizada scriptorium, el taller donde se copiarían los manuscritos. La cronología del sitio quedó fijada por monedas y estratos: ocupación desde mediados del siglo II a.C., un abandono tras un terremoto en el 31 a.C., reocupación y destrucción por tropas romanas en el año 68 d.C.

¿Qué argumentos sostienen la hipótesis esenia?

Se apoya en cuatro pilares que se refuerzan entre sí: la coincidencia entre las fuentes antiguas y los reglamentos hallados, la ubicación geográfica indicada por Plinio, la arqueología del sitio y la proximidad física entre las cuevas y las ruinas.

La cueva 4, la más rica de todas, está a pocos metros del complejo, excavada en la misma terraza de marga. Las cuevas 7, 8 y 9 solo son accesibles atravesando el asentamiento. Ese detalle topográfico pesa mucho: cuesta explicar la relación entre las cuevas y las ruinas como una casualidad.

Los textos sectarios y su vocabulario

Un conjunto de manuscritos comparte un vocabulario y una doctrina reconocibles: los miembros se llaman a sí mismos yahad, “la comunidad”, hablan de una “nueva alianza”, dividen a la humanidad en hijos de luz e hijos de tinieblas y siguen un calendario solar de 364 días distinto del calendario lunar del Templo.

Ese calendario alternativo es un indicio fuerte de ruptura con el sacerdocio de Jerusalén, y encaja con la figura del “Maestro de Justicia” que los propios textos presentan como su guía fundador, enfrentado a un “Sacerdote Impío”.

¿Qué hipótesis alternativas existen y por qué siguen vivas?

¿Qué hipótesis alternativas existen y por qué siguen vivas?

Siguen vivas porque señalan datos que el consenso explica con dificultad. La objeción de fondo es la diversidad de la colección: se han contado cientos de manos de escriba distintas y posturas teológicas que no encajan en un solo grupo cerrado.

La biblioteca de Jerusalén, de Norman Golb

Norman Golb, de la Universidad de Chicago, propuso que Qumrán no fue un monasterio sino una fortaleza, y que los rollos serían bibliotecas de Jerusalén evacuadas y escondidas en el desierto durante la guerra contra Roma, entre los años 66 y 70 d.C.

A favor de esa lectura juegan la variedad de escribas, la ausencia de originales autógrafos identificables y el Rollo de Cobre, un inventario de tesoros grabado en metal que resulta extraño en un grupo que practicaba la pobreza comunitaria.

La villa agrícola y el taller de alfarería

Yizhar Hirschfeld interpretó el sitio como una hacienda agrícola fortificada, del tipo documentado en otras zonas de Judea. Los arqueólogos israelíes Yizhak Magen y Yuval Peleg, tras diez temporadas de excavación entre 1993 y 2004, concluyeron que Qumrán fue sobre todo un centro de producción de cerámica.

Su argumento se apoya en los depósitos de arcilla, los hornos y el volumen de vasijas producidas allí. En esa lectura, las piscinas no serían baños rituales sino depósitos para decantar arcilla, y los rollos habrían llegado desde fuera.

La tesis saducea de Lawrence Schiffman

Lawrence Schiffman, de la Universidad de Nueva York, señaló que la legislación de varios textos de Qumrán, en especial el documento conocido como 4QMMT, coincide con posturas que la literatura rabínica atribuye a los saduceos en materia de pureza ritual.

Su propuesta es que el movimiento nació de un grupo sacerdotal de origen sadoquita que rompió con el Templo cuando los asmoneos tomaron el sumo sacerdocio. No es incompatible del todo con la hipótesis esenia: puede describir el origen del grupo antes de su consolidación.

La lectura intermedia que hoy gana terreno

Muchos investigadores actuales adoptan una posición mixta: el grupo de Qumrán habría sido una rama particular dentro del movimiento esenio más amplio descrito por Josefo, y su biblioteca incluía tanto obras propias como copias de textos que circulaban por todo el judaísmo.

Esa lectura explica a la vez la coherencia de los textos sectarios y la diversidad del conjunto, y es compatible con que parte del material llegara desde otros lugares en los años de la guerra.

¿Cómo vivía la comunidad que guardó los rollos?

¿Cómo vivía la comunidad que guardó los rollos?

Vivía bajo un reglamento escrito que fijaba desde el proceso de ingreso hasta las multas por hablar fuera de turno. La Regla de la Comunidad describe una admisión en etapas: un año de examen antes de tocar los alimentos puros del grupo, un segundo año antes de acceder a la bebida común y solo entonces la incorporación plena con la entrega de los bienes al fondo colectivo.

La tabla de sanciones es de una concreción que sorprende. Interrumpir a otro mientras habla, dormirse durante la asamblea, reírse de forma necia o escupir en la reunión tenían penas medidas en días o meses de exclusión de la ración común. Mentir sobre los bienes propios costaba un año.

El cementerio excavado por De Vaux añade un dato incómodo para la imagen de comunidad exclusivamente masculina y célibe que transmite Plinio: entre las tumbas de las zonas secundarias se identificaron restos de mujeres y de niños. Josefo, de hecho, ya distinguía una rama esenia que sí se casaba.

El grupo se sostenía con agricultura, producción de cerámica, curtido de pieles y probablemente explotación de dátiles y bálsamo, y organizaba el día en tres momentos de estudio y oración. La lectura de la Ley se hacía por turnos durante toda la noche.

¿Los esenios tienen relación con Juan el Bautista o con Jesús?

¿Los esenios tienen relación con Juan el Bautista o con Jesús?

No hay ninguna evidencia documental de contacto. Ningún manuscrito de Qumrán menciona a Juan el Bautista ni a Jesús, y ningún texto del Nuevo Testamento menciona a los esenios, pese a que nombra repetidamente a fariseos, saduceos, herodianos y escribas.

La hipótesis de que Juan el Bautista se formó entre ellos es una conjetura basada en tres coincidencias: predicaba en el desierto de Judea, practicaba un bautismo de conversión y citaba Isaías 40:3, el mismo versículo que la Regla de la Comunidad usa para justificar el retiro al desierto.

Las diferencias son mayores. Juan bautizaba a cualquiera que se acercara, una sola vez y de forma pública; en Qumrán los baños eran repetidos, internos y reservados a miembros admitidos tras años de prueba. Juan predicaba a multitudes; el grupo de Qumrán se separaba de ellas.

Dónde está la distancia con el mensaje de Jesús

El contraste más claro está en el trato con los de afuera. La Regla de la Comunidad ordena amar a los hijos de luz y odiar a los hijos de tinieblas, y Jesús ordena lo contrario.

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.

Mateo 5:44 (RV1960)

A eso se suma la práctica: Jesús tocaba leprosos, comía con publicanos y admitía discípulos sin período de prueba ni entrega de bienes al fondo común. El parecido de vocabulario esconde dos proyectos opuestos.

¿Qué se puede afirmar con seguridad sobre la autoría?

Se puede afirmar la datación y el contenido, no la identidad del grupo. Los manuscritos se copiaron entre el siglo III a.C. y el siglo I d.C., fueron escritos por judíos, en hebreo, arameo y griego, y quedaron depositados en las cuevas antes del año 68 d.C.

Eso basta para lo que importa al lector de la Biblia: la antigüedad de los rollos bíblicos no depende de resolver la discusión sobre los esenios. Ese punto lo desarrollo en el estudio general sobre los rollos del mar Muerto y la Biblia.

Decirlo así también es un ejercicio de honestidad intelectual. Un argumento que necesita afirmar más de lo que la evidencia sostiene termina debilitando aquello que quiere defender.

Preguntas frecuentes sobre los autores de los rollos

¿Los esenios escribieron todos los rollos del mar Muerto?

No. Incluso quienes defienden la hipótesis esenia atribuyen al grupo solo los textos sectarios, los que reflejan su organización y doctrina, como la Regla de la Comunidad o el Rollo de la Guerra. Buena parte de los rollos bíblicos fueron copiados en otros lugares y llevados allí, y en la colección se han identificado cientos de manos de escriba diferentes.

¿Quién era el Maestro de Justicia?

Es la figura fundadora del movimiento, mencionada en el Documento de Damasco y en el Comentario de Habacuc. Los textos lo ubican en el siglo II a.C., enfrentado a un “Sacerdote Impío” que suele identificarse con un sumo sacerdote asmoneo. Su nombre nunca se da, y los manuscritos no le atribuyen milagros, muerte expiatoria ni resurrección.

¿Juan el Bautista fue esenio?

No hay evidencia de ello. La conjetura se apoya en que predicaba en el desierto de Judea, bautizaba y citaba Isaías 40:3, el mismo versículo que la Regla de la Comunidad usa para justificar el retiro al desierto. Las diferencias pesan más: su bautismo era único, público y abierto a cualquiera, mientras que los baños de Qumrán eran repetidos, internos y reservados a miembros admitidos.

¿Por qué se dice que Qumrán era un monasterio?

Es la interpretación de Roland de Vaux, que excavó el sitio entre 1951 y 1956 y encontró piscinas escalonadas, un comedor con más de mil piezas de vajilla, un cementerio de más de mil tumbas y una sala con bancos y tinteros que llamó scriptorium. Otros arqueólogos leen esas mismas ruinas como una villa agrícola o un taller de alfarería, y el debate sigue abierto.

Sigue estudiando: vuelve al panorama completo en Los rollos del mar Muerto y la Biblia y revisa los textos no bíblicos de Qumrán.