
El argumento ontológico modal de Plantinga sostiene que si es posible que exista un ser máximamente grande, entonces ese ser existe necesariamente, y por tanto existe en este mundo. Alvin Plantinga, filósofo estadounidense de la Universidad de Notre Dame, lo formuló en los años setenta reconstruyendo la idea de Anselmo con las herramientas de la lógica modal, la rama que estudia lo posible y lo necesario. Su versión esquiva la objeción de Kant porque ya no trata la existencia como una propiedad que se añade, sino la necesidad como un modo de existir.
Suena a jerga y no lo es. Aquí tienes los mundos posibles explicados sin tecnicismos, los cinco pasos del argumento, qué significa el sistema S5 y cuál es el punto exacto donde el propio Plantinga admite que la discusión sigue.

Qué son los mundos posibles, sin tecnicismos
Un mundo posible no es un planeta ni un universo paralelo. Es una manera completa en que las cosas podrían haber sido, descrita sin contradicciones. Es una herramienta para hablar con precisión de lo que pudo ocurrir y no ocurrió.
Hay un mundo posible en el que hoy llueve donde vives y no lo hace en el mundo real. Hay uno en el que no naciste. No hay ninguno en el que existan círculos cuadrados o casados solteros, porque eso no es una descripción, es un ruido con forma de frase. Lo imposible no tiene mundo.
Con esa herramienta se definen tres palabras que el argumento va a usar sin descanso. Algo es posible si existe en al menos un mundo posible. Algo es contingente si existe en algunos y en otros no; tú y yo estamos ahí. Algo es necesario si existe en todos los mundos posibles sin excepción, como las verdades matemáticas.
Qué significa el sistema S5 y por qué decide el argumento
S5 es un sistema de lógica modal, uno de los varios que los lógicos han construido para razonar sobre posibilidad y necesidad. Su rasgo distintivo es que trata la relación entre mundos como total: desde cualquier mundo posible, todos los demás mundos posibles siguen siendo posibles.
De ahí sale el axioma que lleva todo el peso: si es posible que algo sea necesario, entonces ese algo es necesario. Parece un truco de manos. No lo es, y se entiende bien con un ejemplo. Si en algún mundo posible es cierto que “el número dos es par en todos los mundos”, entonces el número dos es par en todos los mundos, incluido este.
La razón es que la necesidad no admite versiones locales. Una propiedad necesaria, si lo es de verdad, no puede serlo desde un rincón del espacio lógico y no desde otro. S5 es el sistema estándar en metafísica contemporánea, aunque no todos los lógicos lo aceptan para todos los contextos, y ahí está una de las grietas del argumento.

El argumento de Plantinga en cinco pasos
Plantinga trabaja con dos nociones que conviene fijar antes. Un ser tiene excelencia máxima en un mundo si en ese mundo es omnisciente, omnipotente y moralmente perfecto. Un ser tiene grandeza máxima si tiene excelencia máxima en todos los mundos posibles. La grandeza máxima incluye, por definición, la necesidad.
- Es posible que exista un ser con grandeza máxima.
- Entonces existe un ser con grandeza máxima en algún mundo posible.
- Si existe en algún mundo posible y tiene grandeza máxima, existe en todos los mundos posibles, porque eso es lo que significa grandeza máxima.
- Si existe en todos los mundos posibles, existe en el mundo real, que es uno de ellos.
- Por tanto, existe un ser omnisciente, omnipotente y moralmente perfecto.
La cadena es válida: si aceptas la primera premisa y aceptas S5, la conclusión se sigue con rigor. Nadie discute seriamente los pasos dos al cinco. Todo el debate se concentra en la palabra “posible” del primer paso, y Plantinga fue el primero en decirlo.
El punto discutido: la premisa de posibilidad
La premisa uno parece modesta. Solo pide conceder que un ser máximamente grande es posible, que no encierra contradicción, igual que concedemos que es posible un elefante rosado. Pero en este caso concreto conceder la posibilidad ya es conceder el resultado, porque el ser en cuestión es necesario o no es nada.
Ahí aparece la parodia inversa, y es la objeción más seria. Toma la premisa contraria: es posible que no exista un ser máximamente grande. Con la misma lógica S5, de esa posibilidad se sigue que un ser así es imposible y que no existe en ningún mundo. Las dos premisas tienen la misma pinta de razonables y llevan a conclusiones opuestas.
El propio Plantinga es franco al respecto. Concluye que su argumento no es una prueba que obligue a cualquier persona racional, sino que muestra que aceptar la existencia de Dios es racionalmente permisible. Lo llamó una demostración de racionalidad, no de verdad demostrada. Es una posición más honesta y más modesta que la de el argumento ontológico de san Anselmo en su forma medieval.

Quiénes reconstruyeron el argumento antes que Plantinga
Plantinga no fue el primero en volver al argumento con herramientas modales. La reapertura del expediente ocurrió en 1960, cuando Norman Malcolm, profesor en Cornell, publicó un artículo sosteniendo que Anselmo había formulado dos argumentos distintos y que la crítica de Kant solo alcanzaba al primero. El segundo, el del capítulo III del Proslogion, hablaba de existencia necesaria, y Malcolm defendió que la necesidad sí determina un concepto.
Charles Hartshorne llevaba desde los años cuarenta trabajando en la misma dirección desde la teología del proceso, y formalizó la estructura modal del capítulo III con simbolismo lógico. Su tesis era que o Dios es imposible o Dios es necesario, sin término medio, de modo que quien afirma que Dios simplemente no existe tiene que sostener algo mucho más costoso: que la idea misma encierra contradicción.
Sobre ese terreno preparado, Plantinga aportó dos cosas: la semántica de mundos posibles en su forma madura y una franqueza poco común sobre el alcance limitado del resultado.
Qué gana Plantinga frente a Anselmo, Gaunilo y Kant
La reformulación modal no es un adorno académico: neutraliza dos de las tres grandes objeciones históricas y deja la tercera transformada. Vale la pena verlo objeción por objeción.
Frente a Kant
Kant sostuvo que la existencia no es un predicado real, que no añade contenido al concepto de una cosa. Plantinga no necesita que lo sea. Su propiedad clave no es “existir” sino “tener excelencia máxima en todos los mundos posibles”, que es una propiedad modal y sí determina el concepto. El ejemplo de los cien táleros no muerde aquí, aunque conviene conocerlo entero en la crítica de Kant sobre la existencia como predicado.
Frente a Gaunilo
Gaunilo parodió a Anselmo con una isla mayor que la cual ninguna puede pensarse. La versión modal descarta ese material de entrada: una isla es contingente por naturaleza, existe en unos mundos y no en otros, así que jamás puede tener grandeza máxima. Además, las cualidades de una isla no admiten un máximo. La historia completa está en la objeción de la isla perfecta de Gaunilo.
Frente a Tomás de Aquino
Aquí Plantinga no gana. Tomás objetaba que no conocemos la esencia de Dios y que por eso no podemos leer su existencia en su definición. La premisa de posibilidad de Plantinga exige justamente saber que el concepto de grandeza máxima es coherente, y eso es una afirmación sobre la esencia. La objeción tomista sobrevive intacta y es la más dura de las tres.

¿Qué dice la Biblia sobre un Dios que existe en todos los mundos?
La Biblia no habla de mundos posibles, pero describe a Dios como alguien cuya existencia no depende de nada y a quien nada precede. Eso es lo que la lógica modal llama existencia necesaria, dicho en el lenguaje de pastores, profetas y apóstoles.
En Éxodo 3:14, Moisés está frente a la zarza en el desierto y pide un nombre para presentar al pueblo. La respuesta es “YO SOY EL QUE SOY”, ehyeh asher ehyeh, del verbo hebreo hayah. Los dioses de Egipto tenían padres, esposas y muertes en sus relatos; este Dios se nombra a sí mismo con el verbo ser. No es un ser entre otros, es aquel de quien depende que haya seres.
Jeremías 10:10 lo distingue de los ídolos que sus contemporáneos fabricaban: “Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno”. El profeta habla a una Judá del siglo VII antes de Cristo que veía caer imperios y cambiar de dioses según quién ganara la guerra. Un Dios eterno no está sujeto a esos vaivenes.
Pablo, en Hechos 17:24-28, de pie en el Areópago de Atenas ante epicúreos y estoicos, dice que Dios “no habita en templos hechos por manos humanas” y que “en él vivimos, y nos movemos, y somos”. La dirección de la dependencia es única: nosotros dependemos de él y él de nada. Lo mismo recoge Apocalipsis 1:8, “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin”, dicho a siete iglesias de Asia Menor bajo presión imperial.
Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
Salmo 90:2 (RV1960)
Y Colosenses 2:8 pone el marco para todo este ejercicio: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres”. Pablo escribe a una comunidad amenazada por especulaciones religiosas de moda. No prohíbe pensar (él argumentaba en las sinagogas cada sábado), advierte contra el pensamiento que se desprende de Cristo y flota solo. Si quieres ver la ruta que va del mundo hacia Dios en vez de la ruta conceptual, ahí está el argumento cosmológico Kalam.
Preguntas frecuentes sobre el argumento ontológico modal
¿El argumento de Plantinga demuestra que Dios existe?
Es un argumento válido, pero su solidez depende de la premisa de posibilidad, que no puede demostrarse de forma independiente. El propio Plantinga concluyó que su argumento no obliga a todo el mundo a aceptar la conclusión, sino que muestra que creer en Dios es racionalmente permisible.
¿En qué se diferencia del argumento de Anselmo?
Anselmo razona sobre lo que existe en la mente y en la realidad, y necesita que existir sume grandeza. Plantinga razona sobre mundos posibles y necesita que la necesidad sume grandeza. Es la misma intuición traducida a un lenguaje que resiste mejor la objeción kantiana.
¿Quién fue Alvin Plantinga?
Filósofo estadounidense nacido en 1932, profesor durante décadas en la Universidad de Notre Dame y figura central de la recuperación de la filosofía de la religión en el ámbito académico anglosajón. Además del argumento modal, es conocido por su defensa contra el problema del mal y por su epistemología reformada.
Lo que puedes hacer hoy
Escribe en una hoja la premisa uno y su contraria, una debajo de la otra, y pregúntate honestamente cuál de las dos te resulta más creíble antes de saber a dónde lleva cada una. Ese examen te dice algo sobre tus intuiciones metafísicas que ningún artículo te puede decir.
La pregunta para la semana: ¿estás dispuesto a que un argumento a favor de lo que crees resulte más débil de lo que pensabas? Plantinga lo estuvo con el suyo, y por eso se le sigue tomando en serio.
Si tienes cerca a alguien que estudia filosofía o que se atasca en estas discusiones, comparte este artículo. Y para seguir el clúster, aquí tienes el argumento moral de la existencia de Dios y las pruebas de que Dios existe reunidas en un solo mapa.
