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¿Quién creó a Dios?

agosto 7, 2026

A la pregunta quién creó a Dios la respuesta cristiana es que nadie lo creó, y no porque falte información, sino porque la pregunta le atribuye a Dios algo que por definición no tiene: un comienzo. Todo lo que empieza a existir necesita una causa; Dios nunca empezó a existir. Vamos a por qué la Escritura lo presenta así, qué significa que sea eterno y por qué la cadena de creadores no puede seguir hacia atrás para siempre.

Quién creó a Dios según la Biblia

¿Quién creó a Dios según la Biblia?

Nadie. La Biblia nunca presenta a Dios como algo que llegó a existir; lo presenta como quien ya estaba cuando todo lo demás empezó. Desde la primera línea: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (Génesis 1:1). El principio es del universo, no de él.

El Salmo 90:2 lo dice con más precisión que ningún otro texto: «Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios». La frase hebrea que se traduce «desde el siglo y hasta el siglo» (me’olam ad olam) abarca el pasado y el futuro sin extremos.

Ninguna religión antigua del entorno de Israel decía esto. En los relatos babilónicos y cananeos, los dioses nacían, tenían padres, luchaban entre sí y podían morir. El Dios de la Biblia rompe ese molde desde el primer versículo: no tiene genealogía.

¿Por qué la pregunta «quién creó a Dios» está mal planteada?

Porque mete a Dios dentro de una categoría a la que no pertenece. La pregunta da por supuesto que Dios es una cosa más dentro del universo, y por tanto sujeta a las reglas del universo.

El principio correcto no es «todo necesita una causa», sino «todo lo que empieza a existir necesita una causa». Esa diferencia es todo el asunto. Tu casa empezó a existir, así que tuvo constructor. Un ser que nunca empezó no requiere quien lo empiece.

Es el mismo tipo de error que preguntar de qué color es el número siete o cuánto pesa la justicia. Las palabras forman una oración correcta, pero se le está pidiendo a algo una propiedad que su naturaleza no admite. Preguntar quién hizo al Increado equivale a preguntar quién es el soltero casado.

Qué significa que Dios es eterno

¿Qué significa que Dios es eterno?

Significa dos cosas que la Escritura distingue: que no tiene principio ni fin, y que no está sujeto al tiempo del mismo modo que nosotros.

Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche.

Salmo 90:4 (RV1960)

Hay un dato que se cita poco: la Biblia afirma que el tiempo mismo fue creado. Hebreos 1:2 dice que por medio del Hijo Dios «hizo el universo», y 2 Timoteo 1:9 habla de la gracia que nos fue dada «antes de los tiempos de los siglos». Si el tiempo tuvo un inicio, preguntar qué había «antes» de Dios pide un antes donde todavía no había antes.

Esto coincide con lo que sostiene la cosmología actual: el espacio y el tiempo comenzaron juntos con el universo. No hay un reloj corriendo fuera del universo en el que Dios tuviera que caber.

«YO SOY EL QUE SOY»: el nombre que Dios eligió

Cuando Moisés le pregunta a Dios su nombre en la zarza, la respuesta es una declaración sobre su existencia: «YO SOY EL QUE SOY… Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros» (Éxodo 3:14).

El hebreo ehyeh asher ehyeh comunica una existencia que no depende de nada. Los dioses del entorno se nombraban por lo que hacían: dios de la tormenta, dios del grano, dios de la fertilidad. El Dios de Israel se nombra por el hecho de existir.

Y hay un detalle importante: es el mismo nombre que Jesús toma para sí en Juan 8:58, «antes que Abraham fuese, yo soy», una frase que sus oyentes entendieron de inmediato, porque tomaron piedras. Ese pasaje lo estudiamos en dónde dice la Biblia que Jesús es Dios.

La regresión infinita: por qué la cadena de creadores no funciona

Si contestáramos que a Dios lo creó otro dios, la pregunta volvería intacta: ¿y a ese quién lo creó? Esa cadena hacia atrás, sin final, es lo que se llama regresión infinita, y tiene un problema que no es religioso sino lógico.

Imagina que necesitas permiso de alguien para hacer algo, y esa persona necesita permiso de otra, y esa de otra, sin que nadie tenga jamás la autoridad de decidir por sí mismo. El permiso nunca llegaría. Si cada eslabón depende del anterior y no hay un primero que no dependa de nada, la serie completa no puede existir.

De ahí sale la distinción entre lo contingente (lo que podría no existir y depende de otra cosa: tú, el sol, el planeta) y lo necesario (aquello que no puede no existir y no depende de nada). El razonamiento que va de un universo con comienzo a una causa fuera de él lo desarrollamos en el argumento cosmológico kalam explicado fácil.

Conviene notar quién hereda el problema. Quien niega a Dios no se libra de él: tiene que sostener que el universo mismo es lo eterno e increado, es decir, atribuirle a la materia justo lo que niega que pueda tener alguien. La diferencia es que la evidencia apunta a que el universo sí tuvo un comienzo.

Pudo Dios crearse a sí mismo

¿Pudo Dios crearse a sí mismo?

No, y esta respuesta suele sorprender porque parece que le quita poder a Dios. En realidad ocurre lo contrario: crearse a sí mismo es una imposibilidad lógica, no una limitación.

Para crear algo hay que existir antes de crearlo. Si Dios se hubiera creado a sí mismo, tendría que haber existido antes de existir, que es lo mismo que decir que estaba y no estaba al mismo tiempo. No es que a Dios le falte capacidad para hacerlo: es que ahí no hay nada que hacer.

La Escritura nunca lo plantea así. Presenta a Dios como el que ya es, no como el que llegó a ser: «Yo Jehová, no cambio» (Malaquías 3:6) y «Padre de las luces, en el cual no hay mudanza» (Santiago 1:17). Un ser que se crea a sí mismo tendría que haber pasado del no ser al ser, y eso es precisamente un cambio.

¿Qué respondían los primeros cristianos a esta pregunta?

La pregunta no es moderna. Los apologistas de los primeros siglos ya la enfrentaban, y su respuesta fue la misma que damos hoy, con un vocabulario distinto.

Ireneo de Lyon, hacia el año 180, escribió contra quienes imaginaban que Dios había sido producido por otro ser anterior, y argumentó que Dios «no fue hecho por nadie» porque de lo contrario habría que buscar quién hizo a ese otro, y así sin término.

Agustín, en el siglo IV, respondió a la variante «¿qué hacía Dios antes de crear el mundo?» señalando que la pregunta supone un tiempo anterior al tiempo. Como el tiempo empezó con la creación, no existe un «antes» donde colocar la pregunta.

Esa observación de Agustín, hecha unos 1.500 años antes de que la física describiera el inicio del espacio-tiempo, sigue siendo la respuesta más directa a esta parte de la objeción.

Versículos que dicen que Dios no fue creado

Versículos que dicen que Dios no fue creado

La eternidad de Dios no depende de un solo texto: aparece en la ley, en los profetas, en los salmos y en el Nuevo Testamento, y cada pasaje aporta un matiz distinto.

Isaías 43:10 lo dice de forma frontal: «antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí». Descarta a la vez que haya alguien anterior y alguien posterior.

1 Timoteo 6:16 dice que es «el único que tiene inmortalidad». La inmortalidad de los creyentes es un regalo recibido; la de Dios es lo que él es.

Hechos 17:25 añade que no es «honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas». Un ser que no necesita nada no puede depender de un creador. Y Apocalipsis 1:8 lo resume: «el que es y que era y que ha de venir».

Cuando la respuesta no alcanza a satisfacer

Conviene ser honesto en un punto: entender que Dios es eterno no es lo mismo que poder imaginarlo. Nuestra mente trabaja con cosas que empiezan y terminan, porque es lo único que hemos visto. Una existencia sin comienzo se puede razonar, pero no se puede representar.

La Escritura no esconde esa distancia, la afirma. «¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?» (Job 11:7). Y Dios mismo lo declara en Isaías 55:9: «como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos».

Eso no convierte la fe en un salto a ciegas. Hay razones para sostener que existe una causa eterna, no creada, personal y anterior al universo; lo que no hay es una imagen mental que la contenga. Son cosas distintas, y confundirlas es lo que hace que alguien descarte el argumento por no poder visualizarlo.

Preguntas frecuentes sobre quién creó a Dios

¿De dónde viene Dios?

De ningún lugar, porque venir de algún sitio implica no haber estado antes. La Biblia lo describe como quien ya era antes de que existiera cualquier lugar del que se pudiera venir: «desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios» (Salmo 90:2). El origen es una categoría de las cosas creadas.

Si todo tiene una causa, ¿por qué Dios no?

Porque el principio no dice que todo tenga causa, sino que todo lo que empieza a existir tiene causa. Nadie sostiene que las cosas eternas necesiten una: la pregunta solo aplica a lo que tuvo un comienzo, y Dios no lo tuvo. No es una excepción hecha a medida; es lo que significa ser eterno.

¿No es más simple decir que el universo siempre existió?

Sería más simple si la evidencia lo permitiera, pero apunta a lo contrario: la expansión observada, la radiación de fondo y la segunda ley de la termodinámica indican que el universo tuvo un comienzo. Además, un universo eterno no explica por qué sus leyes están ajustadas para permitir la vida ni de dónde sale la información del ADN.

¿Cómo le explico esto a un niño?

Con un ejemplo de cosas que empiezan y cosas que no. Un dibujo empieza cuando alguien lo dibuja, pero el número dos no lo inventó nadie: siempre fue dos. Dios no es como el dibujo, es de los que siempre estuvieron. Y sirve preguntarle a él: si Dios hubiera tenido papá, ¿ese papá sería Dios? La pregunta se responde sola.

Lo que puedes hacer hoy

Cuando te hagan esta pregunta, no empieces defendiéndote: llévala al punto correcto. Todo lo que empieza necesita causa, Dios no empezó, y quien no cree en él tiene que atribuirle esa misma eternidad al universo, con la evidencia en contra. La conversación cambia de lugar en un minuto.

Esta semana lee el Salmo 90 completo. Fue escrito por Moisés, el mismo que escuchó «YO SOY EL QUE SOY» en la zarza, y todo el salmo contrasta lo breve de una vida humana con Aquel que no tiene principio. Después pregúntate: si Dios no depende de nada para existir, ¿qué significa eso para lo que hoy me tiene preocupado?

Si te sirvió, compártelo con alguien que esté haciéndose esta pregunta en serio. Y sigue el clúster: el argumento cosmológico kalam y las pruebas de que Dios existe.

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