
Las objeciones al argumento cosmológico kalam se agrupan en cinco frentes: que la física cuántica permitiría eventos sin causa, que el universo podría ser cíclico, que pudo surgir de la nada, que un multiverso eliminaría el comienzo y que, aun aceptando todo, la causa no tendría por qué ser un único agente personal. Ninguna es una tontería, y por eso merecen examen en vez de una frase de descarte.
Este estudio las recorre una por una: quién las formula, qué acierta cada una y dónde falla. También señala qué concede el propio argumento, porque un razonamiento que no reconoce sus límites se derrumba en la primera conversación seria.
¿Cuáles son las principales objeciones al argumento kalam?
El argumento sostiene que todo lo que empieza a existir tiene una causa, que el universo empezó a existir y que por lo tanto el universo tiene una causa. Como es deductivamente válido, un crítico solo tiene dos blancos posibles: alguna de las premisas, o el retrato que se deduce de la conclusión.
- Contra la premisa 1. La mecánica cuántica permitiría eventos sin causa.
- Contra la premisa 2. El universo cíclico, la fluctuación del vacío y el multiverso.
- Contra la conclusión. La causa no tiene por qué ser una, ni personal, ni Dios.
Quienes las han desarrollado en publicaciones académicas incluyen a filósofos como J. L. Mackie, Graham Oppy, Michael Martin y Quentin Smith, y a físicos como Paul Davies, Lawrence Krauss y Victor Stenger. Es un debate abierto y de nivel, no una escaramuza de redes sociales.
¿La física cuántica permite eventos sin causa?
No, y la objeción descansa sobre una confusión entre dos palabras distintas. Una cosa es que no podamos predecir cuándo ocurrirá un evento, y otra muy distinta es que ese evento ocurra sin nada que lo produzca. Impredecible no significa incausado.
Piensa en un átomo radiactivo. Se desintegra en un momento que nadie puede anticipar con exactitud, y sin embargo la desintegración no sale de la nada: ocurre dentro de un átomo que existe, con una energía que existe, gobernada por leyes que describen probabilidades precisas y comprobables en el laboratorio. Las condiciones están todas ahí; lo que falta es nuestra capacidad de predecir el instante.
El detalle que casi nadie menciona
La lectura indeterminista de la mecánica cuántica, llamada interpretación de Copenhague, es la más difundida pero no es la única. Existen interpretaciones plenamente deterministas, como la de David Bohm, que describen los mismos resultados experimentales sin renunciar a la causalidad. Y todas hacen exactamente las mismas predicciones.
Eso significa que la objeción no descansa sobre un hecho medido, sino sobre una interpretación filosófica de las matemáticas de la física. Quien la usa como si fuera un dato experimental está presentando como evidencia lo que en realidad es una opción entre varias. La premisa 1, en cambio, tiene a su favor cada observación registrada en la historia y el propio método de la ciencia, que ante un fenómeno nuevo busca su causa en lugar de anotar “apareció sin razón”.

El universo cíclico: rebotes que se acaban
La propuesta del universo cíclico es elegante: el universo se expande, la gravedad frena esa expansión, todo vuelve a colapsar y rebota en un nuevo comienzo, y así sin principio ni final. Muchos la encuentran atractiva porque devuelve la eternidad sin necesidad de una causa externa. Tiene tres problemas serios.
El primero es observacional. Desde 1998, cuando dos equipos independientes midieron supernovas lejanas, sabemos que la expansión del universo no se está frenando sino acelerando, empujada por lo que llamamos energía oscura. Con esa aceleración no hay colapso previsto: el universo se dirige a una dilución progresiva, no a un rebote.
El segundo es termodinámico, y hunde el modelo aunque los rebotes ocurrieran. Cada ciclo aumentaría la entropía total, de modo que cada rebote dejaría el universo con menos energía útil y con un ciclo más largo que el anterior. Contando hacia atrás, los ciclos se hacen cada vez más cortos hasta llegar a un primero. Un universo cíclico eterno hacia el pasado termina siendo un universo con principio de todos modos.
El tercero es el teorema de Borde-Guth-Vilenkin, publicado en 2003. Cualquier espacio-tiempo que en promedio se expanda a lo largo de su historia tiene un borde inicial, por muchos ciclos que se le agreguen. Las cuatro líneas de evidencia sobre ese comienzo las tienes desarrolladas en el universo tuvo un principio según la ciencia.

“Un universo de la nada”: la objeción de Lawrence Krauss
El físico Lawrence Krauss publicó en 2012 Un universo de la nada, sosteniendo que la física puede explicar cómo el espacio-tiempo y la materia surgen sin necesidad de un creador. Su explicación es fascinante como física. El problema está en la palabra “nada” del título.
Lo que Krauss llama nada es el vacío cuántico. Y el vacío cuántico no es la ausencia de todo: es un campo físico con energía, que ocupa espacio, que existe dentro del tiempo y que obedece leyes matemáticas precisas. Es una de las estructuras más ricas que describe la física. Explicar el origen del universo a partir del vacío cuántico es explicar el origen de algo a partir de otro algo muy sofisticado.
El filósofo de la ciencia David Albert, físico teórico de formación, hizo esta crítica en una reseña muy comentada en The New York Times: los campos cuánticos son precisamente el tipo de material del que están hechas las cosas, y llamarlos “nada” no es un hallazgo sino un cambio de significado de la palabra. La nada, en el sentido que le da el kalam, no tiene energía, ni leyes, ni propiedades, ni existencia. De esa nada no fluctúa nada.
Queda además una pregunta intacta: ¿de dónde salieron las leyes cuánticas que hacen posible la fluctuación? Un manual de instrucciones no se escribe solo, menos si debe existir antes que el mundo que gobierna.

El multiverso: mover el problema de piso
La cuarta salida es multiplicar los universos. Si existen incontables universos, el nuestro sería uno cualquiera entre ellos y no habría por qué explicarlo de forma especial. Como recurso frente a los argumentos de ajuste fino, la propuesta tiene su lógica; frente al kalam, no.
La razón es la misma de antes: el teorema de Borde-Guth-Vilenkin se aplica al conjunto. Si el mecanismo que genera universos está en expansión, ese mecanismo tiene su propio borde inicial, y entonces el multiverso completo empezó a existir. Volvemos a la premisa 2, solo que aplicada a una realidad más grande y con una causa que ahora debe explicar un sistema todavía más vasto.
Hay además un costo que rara vez se menciona. Postular infinitos universos que por construcción no podemos observar, con tal de no postular una causa, es un movimiento que multiplica entidades sin evidencia directa. Quien lo hace en nombre del rigor científico debería revisar si el criterio se aplica también a su propia propuesta.

“¿Y quién creó a Dios?”: la objeción más repetida
Esta objeción se responde leyendo la premisa 1 con cuidado. No dice “todo tiene una causa”; dice “todo lo que empieza a existir tiene una causa”. Si algo no empezó a existir, la premisa sencillamente no habla de ello. Preguntar quién creó a Dios equivale a preguntar quién es el soltero casado: la pregunta usa una categoría que no aplica.
La popularizó Richard Dawkins en El espejismo de Dios como el golpe que derriba todos los argumentos teístas. Pero funciona solo contra una versión que nadie sostiene: ni al-Ghazali en el siglo XI ni William Lane Craig en el XX afirmaron que todo tenga causa, y ambos escribieron la restricción de forma explícita.
Viene entonces la réplica inteligente: parece una excepción hecha a medida para salvar la conclusión. No lo es. Toda explicación tiene que terminar en algo que no se explica por otra cosa; si no, no explica nada. Y esto lo reconocen ambos bandos: el ateo que dice “la materia y la energía siempre existieron, sin causa” está haciendo el mismo movimiento. La discusión no es si existe algo sin causa, sino qué candidato encaja mejor con la evidencia, y ahí la materia queda mal parada porque es justamente lo que la cosmología señala como algo que empezó. El tratamiento completo de esta pregunta lo tienes en ¿quién creó a Dios?.

Las objeciones a la conclusión: ¿por qué un solo agente personal?
Esta es la crítica más honesta y la que el propio argumento concede en parte. El filósofo ateo Michael Martin señaló que, aun aceptando las dos premisas, el kalam no demuestra que la causa sea una sola. El argumento responde apoyándose en el principio de economía —no se multiplican causas sin necesidad— pero reconoce que no es una demostración estricta.
Sobre el carácter personal de la causa, el razonamiento es más resistente. Una causa mecánica produce su efecto automáticamente cuando se dan sus condiciones; si esas condiciones son eternas e inmutables, el efecto también sería eterno. No podrías tener una temperatura eternamente bajo cero y un hielo que empieza a existir en un momento determinado. Solo un agente que decide puede existir sin cambio y producir un efecto con comienzo.
La objeción de la teoría B del tiempo
La más técnica de todas viene de la filosofía del tiempo. Si el tiempo funciona como sostiene la llamada teoría B, el universo no “llega a ser” en su primer instante: existe atemporalmente como un bloque de cuatro dimensiones donde todos los momentos son igual de reales. Bajo esa descripción, el universo nunca empieza a existir en el sentido que la premisa 2 necesita, y buscar una causa de su surgimiento estaría mal planteado.
Craig ha dedicado dos volúmenes enteros a defender la teoría A del tiempo, según la cual el paso temporal es un rasgo del mundo y no una ilusión de nuestra perspectiva. Es la discusión más profunda que rodea al kalam, y conviene admitir que ahí el argumento depende de una posición metafísica que no todos comparten. Un defensor honesto lo dice; un propagandista lo esconde.
Lo que el argumento concede sin pelear
El kalam no prueba el cristianismo, y sostener lo contrario le entrega al crítico una victoria gratis. No demuestra la Trinidad, ni la resurrección de Jesús, ni la inspiración de la Escritura, ni que esa causa siga interesada en el mundo que hizo. Llega hasta un creador con ciertos atributos y ahí se detiene.
Pablo describió ese límite con una precisión llamativa, escribiendo hacia el año 57 a los cristianos de Roma, una ciudad donde convivían templos a decenas de dioses.
Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas.
Romanos 1:20 (RV1960)
Nota lo que Pablo dice que se percibe mirando la creación: “su eterno poder y deidad”. Nada más. Una capacidad sin origen y la condición de Dios. No afirma que la creación revele el evangelio; eso llegó por otro camino, el de los testigos y los documentos. La Escritura marca el mismo límite que marca el kalam.
Hay una actitud que la Biblia pide al responder objeciones, y no es la de ganar. Pedro escribió a comunidades dispersas por Asia Menor que estaban siendo interrogadas y presionadas, y les dio una instrucción concreta: “estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15). La palabra griega para defensa es apología, un término del tribunal. Y viene con dos condiciones sobre el tono.
Pablo hizo lo mismo en Atenas. Parado en el Areópago frente a filósofos epicúreos y estoicos, empezó por el terreno común —”el Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay” (Hechos 17:24)— y solo después llegó a la resurrección. Citó a sus propios poetas antes de citar a Moisés. Empezó donde estaban ellos, que es exactamente lo que hace un argumento como el kalam bien usado.
Preguntas frecuentes sobre las objeciones al argumento kalam
¿Cuál es la objeción más fuerte al argumento kalam?
Entre filósofos profesionales, la discusión sobre la naturaleza del tiempo. Si el paso temporal no es un rasgo del mundo sino una característica de nuestra perspectiva, el universo no “empieza a existir” en el sentido que el argumento necesita. Las objeciones populares —la cuántica o el multiverso— son más citadas pero más fáciles de responder.
¿Quiénes son los principales críticos del argumento kalam?
Entre los filósofos, J. L. Mackie, Graham Oppy, Michael Martin y Quentin Smith, este último coautor con William Lane Craig de un libro de debate sobre el tema. Entre los físicos, Paul Davies, Lawrence Krauss y Victor Stenger. Sus objeciones circulan en revistas académicas de filosofía de la religión desde hace más de cuarenta años.
¿El teorema de Borde-Guth-Vilenkin cierra el debate?
No. Demuestra que un espacio-tiempo en expansión promedio tiene un límite inicial, lo cual descarta muchos modelos eternos, pero existen propuestas que buscan esquivar su condición. Los propios autores lo interpretan distinto: Vilenkin sostiene que ya no cabe refugiarse en un universo eterno, y Alan Guth mantiene que el universo pudo no tener comienzo.
¿Sirve de algo discutir objeciones si nadie cambia de opinión?
Sirve, aunque casi nunca en la misma conversación. Responder una objeción rara vez convence al que la plantea en ese momento; lo que hace es quitar un obstáculo del camino de quien escucha y todavía no ha tomado posición. Por eso Pedro pide preparación y mansedumbre en la misma frase: el objetivo no es ganar la discusión sino dejar la puerta abierta.
Lo que puedes hacer hoy
Aprende a clasificar cualquier objeción antes de responderla. Pregúntate si ataca la premisa 1, la premisa 2 o la conclusión, porque cada blanco pide una respuesta distinta y confundirlos hace que la conversación gire en círculos. Con esa sola pregunta ya vas a ordenar el noventa por ciento de las discusiones.
Practica también dos frases cortas. Ante la objeción cuántica: “impredecible no es lo mismo que sin causa”. Ante la nada de Krauss: “si tiene energía y obedece leyes, no es la nada”. Guardadas así de breves, están disponibles cuando las necesites.
Y guarda la instrucción de Pedro junto a los datos, porque sin ella el conocimiento se vuelve un arma. Una pregunta para esta semana: cuando alguien objeta lo que crees, ¿te preparas para responder o te preparas para ganar? Si el estudio te sirvió, compártelo con alguien que evita estas conversaciones por miedo a quedarse sin respuesta.
Sigue estudiando: continúa con el argumento cosmológico kalam explicado fácil y con ¿la ciencia y la Biblia son compatibles?



