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¿Se construirá el tercer templo de Jerusalén?

agosto 7, 2026

La Biblia nunca usa la expresión “tercer templo”, así que la pregunta de si el tercer templo de Jerusalén se construirá no se responde con una cita, sino con una interpretación. Existen pasajes que hablan de un santuario en un tiempo posterior al año 70 d.C., y de ahí muchos lectores deducen que tiene que haber un edificio nuevo. La deducción es razonable y millones de cristianos la sostienen. Sigue siendo una deducción.

Qué dice la Biblia sobre la construcción de un tercer templo

¿Qué dice la Biblia sobre la construcción de un tercer templo?

Ningún versículo ordena ni anuncia con esas palabras la construcción de un tercer templo. Lo que hay son tres textos que mencionan un santuario funcionando en un momento futuro, y de esa mención se infiere el edificio. Verlos con su contexto cambia el tono de la conversación.

2 Tesalonicenses 2:3-4, el hombre de pecado sentado en el santuario

Este es el pasaje más citado en la discusión, porque es el único del Nuevo Testamento fuera de los evangelios que sitúa a un personaje concreto dentro de un templo.

Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

2 Tesalonicenses 2:3-4 (RV1960)

Mira primero por qué Pablo escribe esto. Los creyentes de Tesalónica estaban alterados porque circulaba un rumor, e incluso una carta falsificada con su nombre, diciendo que el día del Señor ya había llegado (2 Tesalonicenses 2:2). Pablo redacta el capítulo para frenar una ola de especulación entre gente asustada. La primera aplicación del pasaje va contra el alarmismo, no a favor de él.

La palabra griega que Pablo usa aquí para templo es naós, que no designa el complejo entero sino el santuario interior, la parte donde habitaba la presencia. Eso agrava la escena: alguien ocupando el sitio más restringido que existía. Y ahí está el punto de discusión. ¿Un santuario de piedra reconstruido, o la comunidad de creyentes, a la que Pablo llama naós en 1 Corintios 3:16 con exactamente la misma palabra? El texto no lo aclara, y hay teólogos serios en ambas posiciones.

Apocalipsis 11:1-2, el templo que Juan tuvo que medir

El segundo texto es una escena breve y concreta. A Juan le entregan una caña de medir y una instrucción: “levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses” (Apocalipsis 11:1-2).

Dos observaciones cambian la lectura. Medir, en el lenguaje profético, no es levantar un plano de obra; en Zacarías 2 y en Ezequiel 40 equivale a delimitar lo que queda bajo protección de Dios, y por eso el patio exterior se deja expuesto. Y los cuarenta y dos meses son los mismos tres años y medio de Daniel 7:25 y Apocalipsis 13:5, una cifra que en la literatura apocalíptica marca una opresión con fecha de caducidad puesta por Dios. Quien espera un santuario físico lee aquí un edificio existente en el futuro; quien lee el Apocalipsis en clave simbólica ve a la iglesia protegida en su núcleo y pisoteada por fuera.

Daniel 9:27 y el sacrificio que se interrumpe

El tercer texto es el que aporta el argumento más mecánico. Daniel 9 registra una oración de arrepentimiento del profeta por su pueblo mientras estaba en Babilonia, y la respuesta llega por medio del ángel Gabriel en forma de la profecía de las setenta semanas (Daniel 9:24-27). De la última semana se dice que alguien “confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda” (Daniel 9:27).

El razonamiento es sencillo: si un sacrificio se interrumpe, es porque se estaba ofreciendo; y si se ofrecía, había un altar y por tanto un templo. La lógica se sostiene. Lo que conviene saber es que ese esquema depende de leer la semana setenta como un periodo separado de las otras sesenta y nueve por un intervalo largo, y esa separación es una decisión del intérprete, no una afirmación del texto. La profanación anunciada allí tiene nombre propio y su propio estudio en qué es la abominación desoladora.

Las tres interpretaciones sobre si el tercer templo se construirá

Las tres interpretaciones sobre si el tercer templo se construirá

Existen tres lecturas principales, sostenidas por creyentes que estudian las Escrituras con seriedad. Conocerlas sirve para entender qué está diciendo cada persona que opina y para no tratar como hereje a quien lee distinto un pasaje que admite más de una lectura.

1. La lectura literal futura: sí habrá un edificio

Sostiene que habrá un templo físico en Jerusalén antes del regreso de Cristo. Su argumento principal es de coherencia: si las profecías del primer advenimiento se cumplieron al pie de la letra, en un pueblo concreto, con una virgen concreta y treinta piezas de plata contadas, no habría razón para volver simbólicas las profecías del segundo.

Sus textos son los tres que acabamos de ver, más los nueve capítulos de planos de Ezequiel 40 al 48. Esta postura es la más difundida en el mundo evangélico latinoamericano y suele acompañarse de una lectura de Israel como nación con un lugar propio en el plan de Dios, tema que desarrollamos en Israel en la profecía bíblica y la parábola de la higuera.

2. La lectura preterista: todo se cumplió en el año 70

Sostiene que los textos sobre el templo profanado apuntan a hechos del siglo I, cuando las legiones de Tito arrasaron Jerusalén en agosto del año 70 d.C. Su argumento más fuerte está en boca de Jesús: “de cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” (Mateo 24:34). Si “esta generación” son los que lo estaban oyendo, el cumplimiento tiene que caber dentro de unas cuatro décadas, y el año 70 encaja en el plazo.

Sus críticos responden que en ese mismo discurso Jesús habla de su venida “sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria” (Mateo 24:30), y eso no ocurrió en el año 70. De ahí que muchos lean el capítulo en dos planos superpuestos, un cumplimiento cercano y otro final.

3. La lectura simbólica: el templo ya cambió de material

Sostiene que el Nuevo Testamento trasladó deliberadamente el vocabulario del templo a personas, y que esperar otro edificio sería retroceder en la historia de la revelación. Jesús llamó templo a su propio cuerpo estando de pie dentro del recinto de Herodes: “destruid este templo, y en tres días lo levantaré… mas él hablaba del templo de su cuerpo” (Juan 2:19-21). Pablo aplicó la misma palabra a los creyentes, y Pedro los describió como “piedras vivas” de una casa espiritual (1 Pedro 2:5). Ese desplazamiento lo trabajamos entero en tu cuerpo es templo del Espíritu Santo.

Antes de seguir, una observación que sirve para las tres. Ninguna de estas posturas es un artículo del credo. Nadie se salva por acertar la cronología del templo; nos salva Cristo. Puedes sostener una posición con argumentos y a la vez partir el pan con quien la sostiene distinta.

Por qué no se ha construido el tercer templo en Jerusalén

¿Por qué no se ha construido el tercer templo en Jerusalén?

Sobre la explanada donde estuvieron los dos templos hay hoy dos construcciones musulmanas: la Cúpula de la Roca, terminada hacia el año 691 por el califa Abd al-Malik, y la mezquita de Al-Aqsa, tercer lugar santo del islam. Ese es el obstáculo material, y explica por qué el asunto no es un trámite de permisos de obra sino uno de los puntos más delicados del conflicto en Oriente Medio.

La administración religiosa del recinto está en manos de una fundación islámica, el Waqf, mientras el control de seguridad exterior lo ejerce el Estado de Israel desde 1967. Ese arreglo, llamado el statu quo, permite que personas no musulmanas visiten el lugar en horarios acotados, pero no que oren allí públicamente. Cada intento de alterar esa costumbre ha terminado en disturbios con muertos.

El obstáculo interno del que casi nadie habla

Hay además una objeción que viene del propio judaísmo. Buena parte del rabinato ortodoxo prohíbe a los judíos subir al monte del Templo, porque desde la destrucción no existe la ceniza de la vaca alazana de Números 19, necesaria para la purificación ritual, y porque nadie sabe con precisión dónde se levantaba el Lugar Santísimo. Pisar sin querer ese punto sería, para esa corriente, una falta grave.

A eso se suma una posición amplia dentro del judaísmo que sostiene que el templo se reconstruirá cuando venga el Mesías, no por iniciativa humana. Así que cuando alguien te diga “los judíos van a construir el templo el año que viene”, ya tienes la primera pregunta que hacer: ¿cuáles judíos?

Quién está preparando hoy la construcción del tercer templo

¿Quién está preparando hoy la construcción del tercer templo?

Existen organizaciones israelíes que trabajan de forma pública en preparativos para un futuro templo, y la más conocida es el Instituto del Templo. Reportar esto con exactitud importa, porque es la parte del tema donde más se exagera en las dos direcciones, tanto por quienes anuncian una construcción inminente como por quienes niegan que exista actividad alguna.

El Instituto del Templo fue fundado en 1987 por el rabino Yisrael Ariel y funciona en el barrio judío de la Ciudad Vieja de Jerusalén como museo, centro de estudio y taller. Su trabajo consiste en investigar y reproducir, siguiendo las especificaciones de la ley mosaica, los objetos que se usarían en el servicio del templo.

  • Un candelero de siete brazos recubierto de oro.
  • El pectoral del sumo sacerdote con las doce piedras de las tribus.
  • Vestiduras sacerdotales tejidas con los materiales prescritos.
  • Instrumentos musicales para el coro levítico y utensilios del altar.
  • Un programa de formación para descendientes de la línea sacerdotal, los kohanim.

Eso es lo verificable. Ahora lo que también es verificable y suele omitirse: no hay ninguna obra en curso en el monte del Templo, ninguna autorización oficial para construir, y el statu quo del recinto sigue vigente. La actividad ocurre en el terreno de la preparación de objetos y de la formación de personas, no en el de la construcción.

Cada tanto aparece una noticia sobre una vaca alazana traída a Israel, una piedra angular preparada o la declaración de algún político, y esa noticia se convierte en un video que anuncia el fin. Antes de compartirlo, revisa si la fuente se puede rastrear y si el texto dice que algo se construyó o solo que alguien lo propuso. No es escepticismo contra la profecía; es obediencia a un mandato explícito, “examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21).

Cuándo se construirá el tercer templo según la Biblia

¿Cuándo se construirá el tercer templo según la Biblia?

La Biblia no da ninguna fecha para la construcción de un tercer templo, y tampoco la da para el regreso de Cristo. Cualquier contenido que te ofrezca un año, una cuenta regresiva o un cálculo basado en efemérides está prometiendo algo que las Escrituras se niegan a entregar, y esa negativa es explícita.

En el mismo discurso donde anunció la caída del templo de Herodes, Jesús puso el límite: “pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre” (Mateo 24:36). Y en su última conversación antes de ascender, cuando los discípulos le preguntaron por el calendario de la restauración de Israel, respondió: “no os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:7).

Fíjate en lo que hizo con esa pregunta. No la respondió, y a cambio les entregó una tarea: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos” (Hechos 1:8). Cambió la curiosidad por el calendario por una misión concreta, y ese intercambio sigue siendo la respuesta a la fiebre de fechas.

La historia respalda la advertencia. Cada generación ha tenido a sus calculadores anunciando el año exacto, y cada uno de esos anuncios ha fallado sin excepción. El daño no queda en el ridículo; queda en las personas que dejaron los estudios, vendieron su casa o abandonaron la fe cuando la fecha pasó y no ocurrió nada. Vigilar, en el vocabulario de Jesús, no es recalcular cronologías: es estar trabajando cuando Él llegue (Mateo 24:46).

Preguntas frecuentes sobre si el tercer templo de Jerusalén se construirá

¿Dónde dice la Biblia que se construirá el tercer templo?

La expresión “tercer templo” no aparece en ningún versículo. Los pasajes que se citan son 2 Tesalonicenses 2:3-4, donde el hombre de pecado se sienta en el templo de Dios; Daniel 9:27, donde alguien hace cesar el sacrificio a la mitad de la semana; Mateo 24:15, con la abominación desoladora en el lugar santo; Apocalipsis 11:1-2, donde Juan mide el templo; y los planos de Ezequiel 40-48. Que esos textos exijan un edificio nuevo de piedra es una interpretación difundida, no una afirmación literal del texto.

¿Es posible construir el tercer templo sin demoler la mezquita de Al-Aqsa?

Algunos grupos han propuesto ubicaciones alternativas dentro de la explanada, argumentando que el Lugar Santísimo estaría al norte o al sur de la Cúpula de la Roca y que quedaría espacio libre. Son hipótesis de arqueólogos y aficionados, sin excavación posible que las respalde, porque el recinto no se puede excavar bajo el statu quo. Ninguna autoridad religiosa o política ha adoptado esas propuestas.

¿Los cristianos deben esperar o promover la construcción del tercer templo?

Esperar un acontecimiento profético y promoverlo son cosas distintas. El Nuevo Testamento nunca le encarga a la iglesia construir ni financiar un santuario en Jerusalén; el único edificio que el creyente recibe orden de edificar está hecho de personas, “como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual” (1 Pedro 2:5). Hebreos presenta además los sacrificios como una sombra ya cumplida en Cristo, que se ofreció “una vez para siempre” (Hebreos 10:10).

Lo que puedes hacer hoy

Empieza por lo comprobable. Toma los pasajes de este estudio, 2 Tesalonicenses 2:3-4, Daniel 9:27 y Apocalipsis 11:1-2, y léelos completos con su capítulo alrededor. Anota en dos columnas lo que el texto dice y lo que tú estás asumiendo; esa separación vale más que veinte videos.

Y te dejo la pregunta para estos días: si Dios midiera hoy el santuario que ya habita, como midió Juan con la caña en Apocalipsis 11, ¿qué encontraría dentro y qué habría que sacar? Si este estudio te ordenó el tema, compártelo con alguien que esté nervioso por los titulares del fin del mundo.

Sigue estudiando: continúa con el templo de Ezequiel 40-48 y con ¿dónde está el arca de la alianza hoy?

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