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Los gigantes del Antiguo Testamento: los nefilim explicados

agosto 6, 2026
Esta lectura forma parte de la guía Misterios de la Biblia.

Los gigantes del Antiguo Testamento, llamados nefilim en hebreo, aparecen en Génesis 6:4 como una generación de hombres de gran estatura y fama guerrera que existió antes del diluvio, y reaparecen después bajo otros nombres: anaceos, refaítas, emitas y zomzomeos. La Biblia los menciona con enorme economía de palabras y sin explicar su origen, y ese silencio ha alimentado veinte siglos de discusión. Aquí vas a encontrar lo que el texto dice, lo que el hebreo permite y lo que se ha inventado alrededor.

¿Qué dice Génesis 6:1-4 sobre los nefilim?

Génesis 6:1-4 dice que cuando los hombres empezaron a multiplicarse sobre la tierra, “los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas; y tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas” (Génesis 6:2). Y después añade la frase que lo cambió todo: “Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre” (Génesis 6:4).

Fíjate en lo que el versículo no dice. No dice que los nefilim fueran hijos de esa unión. Dice que ya estaban en la tierra “en aquellos días” y que siguieron existiendo “también después”. La relación entre las dos cosas queda sin explicar, y ahí empieza el debate.

Dónde está ubicado el pasaje y por qué eso importa

El pasaje está encajado entre la genealogía de Set (Génesis 5) y el anuncio del diluvio (Génesis 6:5-7). Esa posición no es decorativa: Moisés está construyendo el argumento de por qué Dios decidió borrar aquella generación. Génesis 5 termina con una lista de hombres que vivieron cientos de años y murieron. Génesis 6 abre con la corrupción alcanzando su punto máximo.

El versículo 5 lo resume sin adornos: “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”. Para el israelita que escuchaba esto por primera vez en el desierto, el mensaje era directo. La violencia de los hombres de renombre no impresionó a Dios. La llevó al juicio.

Entre medias aparece un plazo: “mas serán sus días ciento veinte años” (Génesis 6:3). La lectura más coherente con el contexto no lo entiende como el nuevo tope de vida humana (Sem vivió seiscientos años después del diluvio), sino como la cuenta regresiva que Dios concedió antes del juicio, el tiempo en que Noé construyó el arca y predicó como “pregonero de justicia” (2 Pedro 2:5).

hombres de gran estatura entre la multitud antes del diluvio según Génesis 6

¿Qué significa la palabra nefilim en hebreo?

La palabra hebrea es nefilim (נְפִילִים) y su raíz más probable es nafal, que significa caer. De ahí salen las dos traducciones posibles: “los caídos”, si se lee en sentido pasivo, o “los que hacen caer”, si se lee en sentido causativo, es decir, los que derriban a otros. La segunda lectura describe a un grupo de guerreros temidos, no a una especie híbrida.

La palabra aparece solo dos veces en todo el Antiguo Testamento: Génesis 6:4 y Números 13:33. Dos apariciones son muy poca base para construir una doctrina, y conviene tenerlo presente.

Por qué la Septuaginta tradujo nefilim como gigantes

En el siglo III a.C., los traductores judíos de Alejandría vertieron el Antiguo Testamento al griego en la versión llamada Septuaginta. Para nefilim eligieron gigantes, la palabra griega que nombraba a los hijos monstruosos de Gea y Urano en la mitología helénica. Esa decisión de traducción arrastró al lector griego hacia un imaginario mitológico que el hebreo no exigía.

La Vulgata de Jerónimo mantuvo gigantes y de ahí pasó a Casiodoro de Reina. Cuando lees “había gigantes en la tierra” estás leyendo una cadena de traducción de dos mil doscientos años: el hebreo dice “había nefilim”.

¿Quiénes eran los hijos de Dios que engendraron a los gigantes?

La expresión hebrea bene ha-elohim (“hijos de Dios”) de Génesis 6:2 tiene tres interpretaciones clásicas: ángeles caídos, la línea piadosa de Set mezclándose con la de Caín, o reyes y gobernantes despóticos que acumulaban mujeres. Cada una resuelve unas dificultades y crea otras.

El dato más fuerte a favor de la lectura angélica es que en el resto del Antiguo Testamento esa misma expresión designa siempre a seres celestiales: “un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios” (Job 1:6), y también Job 2:1 y Job 38:7. La objeción más fuerte en contra es Mateo 22:30, donde Jesús dice que los ángeles “ni se casan ni se dan en casamiento”.

Este debate merece su propio espacio porque involucra a Judas 6, 2 Pedro 2:4 y la tradición judía del Segundo Templo. Lo desarrollamos completo en quiénes eran los hijos de Dios en Génesis 6, con los argumentos de cada postura y las respuestas cruzadas. Para lo que nos ocupa aquí basta decir que ninguna de las tres interpretaciones es herética y ninguna afecta a la salvación.

pergamino con la Septuaginta traduciendo nefilim como gigantes

¿Quiénes eran los gigantes de la Biblia después del diluvio?

Después del diluvio la Biblia menciona varios pueblos de gran estatura que ocupaban Canaán y Transjordania antes de la conquista israelita: los anaceos (hijos de Anac), los refaítas, los emitas de Moab y los zomzomeos de Amón. Deuteronomio 2:10-11 y 2:20-21 los presenta como grupos étnicos reales, con territorio, nombre y descendencia.

Anac y los anaceos en el informe de los espías

Cuando Moisés envió doce espías a explorar Canaán, diez volvieron aterrados. Su informe incluye la segunda y última aparición de la palabra nefilim: “También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos” (Números 13:33).

Hay un detalle que cambia la lectura del versículo. Números 13:32 califica ese informe como “mala fama de la tierra”, una expresión hebrea que indica reporte exagerado o falso. Y la última frase, “así les parecíamos a ellos”, es una proyección: los espías no podían saber cómo se veían a los ojos de los cananeos. El miedo estaba inflando las cifras.

Cuarenta y cinco años después, Caleb pidió precisamente esa región como herencia y expulsó de Hebrón a los tres hijos de Anac: Sesai, Ahimán y Talmai (Josué 15:14). Tenía ochenta y cinco años cuando lo hizo. Los anaceos existieron, fueron altos, y fueron derrotados por un anciano que no había creído el informe del miedo.

Og de Basán y su cama de nueve codos

Og, rey de Basán, es el gigante mejor documentado del Antiguo Testamento. Deuteronomio 3:11 conserva un dato de archivo: “Porque únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de los gigantes. Su cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabá de los hijos de Amón? La longitud de ella es de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre”.

Nueve codos son unos cuatro metros y medio; cuatro codos, unos dos metros. Es la medida del lecho, no del hombre, y varios comentaristas señalan que podría tratarse de un sarcófago de basalto usado como monumento funerario. Aun descontando el margen, hablamos de un hombre de estatura muy superior a la media de su época.

Los cuatro gigantes de Gat en 2 Samuel 21

2 Samuel 21:15-22 registra cuatro combates contra descendientes de los gigantes de Gat: Isbi-benob, con una lanza de trescientos siclos de bronce, estuvo a punto de matar a David ya anciano; Saf cayó ante Sibecai husatita; un hermano de Goliat murió a manos de Elhanán.

El cuarto es el más llamativo: “hubo una guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro por todos; y también era descendiente de los gigantes” (2 Samuel 21:20). La polidactilia es una condición genética documentada, y el detalle tiene el sabor de un registro militar, no de una leyenda. El versículo 22 cierra: “Estos cuatro eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos”.

Goliat pertenecía a ese mismo clan de Gat, y su estatura es la más discutida de la Biblia porque los manuscritos no coinciden entre sí. Tienes el detalle de las cifras y de los Rollos del Mar Muerto en cuánto medía Goliat según la Biblia.

Og rey de Basán junto a su cama de hierro de nueve codos

¿Existen pruebas arqueológicas de los gigantes de la Biblia?

No existe ningún esqueleto humano de tres o cuatro metros validado por una excavación científica. Todas las fotografías de cráneos gigantescos que circulan en internet son montajes digitales, y algunas nacieron de un concurso de retoque fotográfico celebrado en 2002. Ese es el estado de la cuestión, y conviene decirlo sin rodeos.

Lo que sí está documentado es otra cosa, y es suficiente para el texto bíblico. Restos óseos del Levante muestran individuos de entre 1,90 y 2,10 metros en poblaciones cuya estatura media rondaba 1,60. Un hombre de dos metros entre gente de metro sesenta produce exactamente el terror que describen los espías de Números 13.

Por qué la teoría de los extraterrestres no sale del texto

La hipótesis de que los “hijos de Dios” eran visitantes de otro planeta se popularizó con Erich von Däniken en 1968 y sigue circulando en televisión. No tiene apoyo en el hebreo ni en la tradición judía ni en un solo pasaje bíblico. Es una lectura moderna proyectada sobre un texto antiguo, construida sobre el vacío que deja Génesis 6 al no explicar el origen de los nefilim.

Donde la Escritura calla, la respuesta honesta es “no lo sabemos”. Sobre cómo se evalúa la evidencia material de los relatos del Génesis, revisa el diluvio fue mundial o local.

excavación arqueológica en el Levante con restos óseos de gran estatura

¿Qué dice el libro de Enoc sobre los nefilim?

El libro de Enoc, escrito entre los siglos III a.C. y I d.C., desarrolla en su primera sección la historia de doscientos ángeles llamados Vigilantes que descienden al monte Hermón, toman mujeres humanas y engendran gigantes. Enseñan a los hombres metalurgia, armas, cosmética y astrología, y la tierra se llena de violencia.

Ese relato no es Génesis: es una ampliación narrativa escrita más de mil años después de Moisés. Muchas de las ideas populares sobre los nefilim (nombres de ángeles, alturas exactas, espíritus que sobreviven al diluvio) vienen de Enoc y no de la Biblia. Judas 14-15 cita una frase de ese libro, lo cual genera una discusión sobre canon que tratamos aparte en el libro de Enoc y por qué no está en la Biblia.

Noé construyendo el arca mientras la generación de los gigantes lo ignora

¿Cuál es el mensaje de Génesis 6 sobre los nefilim y el diluvio?

El mensaje del pasaje es que la fuerza humana llevada al extremo termina en el juicio de Dios, y que la gracia interrumpe ese final. Génesis 6 describe una generación de “varones de renombre”, hombres célebres por su poder, y cuatro versículos después Dios anuncia que va a raerlos de la tierra. La fama no los protegió.

Y entonces aparece un contraste deliberado. Después de nombrar a los valientes, el texto dice: “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová” (Génesis 6:8). Es la primera vez que la palabra jen, gracia, aparece en toda la Biblia hebrea. Aparece pegada al relato de los gigantes, y aparece sobre un hombre del que no se dice que fuera fuerte, sino que caminó con Dios.

Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.

Génesis 6:8 (RV1960)

Hebreos 11:7 lo describe desde adentro: “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase”. La obediencia sostenida en el tiempo fue el único monumento que quedó en pie.

Por qué Jesús comparó su regreso con los días de Noé

Jesús usó aquella generación como advertencia: “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca” (Mateo 24:37-38).

Lo que Jesús destaca no son los gigantes ni los ángeles ni los híbridos. Es la normalidad: comer, beber, casarse. La generación del diluvio no cayó por lo extraordinario sino por la indiferencia, por vivir como si el aviso no fuera con ellos. Ese es el uso que el Nuevo Testamento hace del pasaje, y llama la atención que sea el que menos se predica.

Preguntas frecuentes sobre los gigantes del Antiguo Testamento

¿Cómo sobrevivieron los nefilim al diluvio?

La Biblia no lo explica. Génesis 7:23 afirma que murió todo ser viviente fuera del arca, y sin embargo hombres de gran estatura reaparecen en Números y Deuteronomio. Las propuestas son tres: que el rasgo genético viajara en el arca por vía de las esposas de los hijos de Noé, que el fenómeno se repitiera después del diluvio, o que “gigantes” en los pasajes posteriores describa a pueblos altos sin vínculo con los nefilim de Génesis 6. Ninguna se puede demostrar desde el texto.

¿Cuántos metros medían los gigantes de la Biblia?

La Biblia solo da una medida directa de estatura, la de Goliat, y los manuscritos discrepan entre unos 2,05 y unos 2,90 metros. Del resto no hay cifras: la cama de Og mide cuatro metros y medio, pero es el mueble, no el hombre. El texto describe hombres notablemente altos, no criaturas de diez metros.

¿Los nefilim existen todavía hoy?

No. La última mención de descendientes de gigantes en la Biblia es 2 Samuel 21:22, donde los cuatro de Gat mueren a manos de David y sus hombres. Después de ese versículo el tema desaparece del Antiguo Testamento. No hay ningún pasaje que anuncie su regreso, y las profecías sobre los últimos tiempos no los mencionan.

¿Es pecado creer en la interpretación de los ángeles caídos?

No. Las tres lecturas principales de Génesis 6:2 han sido sostenidas por creyentes ortodoxos durante siglos, incluidos padres de la iglesia y reformadores. Es un pasaje difícil, no un artículo de fe. El problema empieza cuando alguien construye doctrina, temores o enseñanzas enteras sobre cuatro versículos que Moisés dejó deliberadamente abiertos.

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Lo que puedes hacer hoy

Abre Génesis 6 y léelo entero, del versículo 1 al 22, en una sola sentada. Anota en un papel dos columnas: lo que el texto afirma y lo que tú habías dado por hecho. Vas a descubrir que la segunda columna es más larga, y esa es la parte que llegó desde documentales, sermones y libros, no desde Moisés.

La pregunta para esta semana: ¿qué cosas defiendes con seguridad total que no están escritas en ningún versículo?

Si conoces a alguien a quien este tema le genera más miedo que curiosidad, comparte el artículo. Y para seguir el estudio: quiénes eran los hijos de Dios en Génesis 6 y el origen de Lucifer como ángel caído.