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La semana 70 de Daniel explicada

agosto 8, 2026
La semana 70 de Daniel explicada

La semana 70 de Daniel es el último tramo de siete años de la profecía de las setenta semanas (Daniel 9:27), y es el punto donde se separan los cristianos que estudian escatología. Una escuela sostiene que ese tramo está pendiente y lo protagonizará el anticristo; la otra, que corrió seguido a las anteriores y se cumplió en la muerte de Cristo. Las dos leen el mismo versículo.

Aquí tienes las dos posturas con su argumento más sólido y su punto débil, sin que ninguna se presente como la única lectura posible.

¿Qué dice Daniel 9:27 sobre la semana 70?

¿Qué dice Daniel 9:27 sobre la semana 70?

Daniel 9:27 describe cuatro cosas dentro de esa última semana: alguien confirma un pacto con muchos, ese pacto dura siete años, a la mitad cesa el sacrificio y viene un desolador sobre el que finalmente cae lo que está determinado. Nada de eso se entiende sin el versículo completo.

Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

Daniel 9:27 (RVR1960)

Antes de discutir escuelas, fija los datos del texto. Una semana en esta profecía es un septenario de años, siete años, porque el hebreo shavúa significa “un siete” y Daniel venía contando los setenta años de exilio anunciados por Jeremías (Daniel 9:2). “La mitad de la semana” son tres años y medio, el mismo lapso que Daniel expresa después como “tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo” (Daniel 7:25). Y el verbo “confirmar” traduce higbir, hacer prevalecer, imponer con fuerza un acuerdo.

La pregunta gramatical de la que depende todo

Todo el debate cabe en una sola pregunta: ¿quién es el sujeto de “confirmará”? El texto hebreo no lo dice con un nombre propio, y ahí nace la división.

El antecedente gramatical más cercano es “un príncipe que ha de venir”, mencionado en el versículo anterior: “el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario” (Daniel 9:26). Si el sujeto es ese príncipe, la semana 70 pertenece a una figura destructora. Pero el sujeto principal de toda la profecía, desde el versículo 24, es el Mesías: es él quien expía la iniquidad y trae la justicia perdurable. Si el sujeto es el Mesías, la semana 70 pertenece a Cristo. Las dos escuelas resuelven la misma ambigüedad de manera distinta y las dos toman el texto en serio.

La interpretación futurista: la semana 70 está pendiente

La interpretación futurista: la semana 70 está pendiente

Esta lectura, sostenida por el dispensacionalismo y muy extendida en el mundo evangélico de habla hispana, entiende que el sujeto de “confirmará” es el príncipe que ha de venir. Las sesenta y nueve semanas se cumplieron hasta la venida del Mesías, el reloj profético se detuvo y la semana 70 comenzará cuando ese gobernante imponga un pacto de siete años con Israel, lo rompa a la mitad y coloque la abominación desoladora en el templo.

Su argumento más sólido

El texto mismo parece dejar espacio entre los tramos. El versículo 26 ubica dos acontecimientos separados por cuarenta años —la muerte del Mesías y la destrucción de la ciudad, que ocurrió en el año 70 d.C.— y los coloca después de las sesenta y dos semanas, antes de describir la última. Si esos cuarenta años ya caben entre la semana 69 y la 70, la secuencia continua está rota por el propio texto.

Hay un segundo apoyo. Jesús habló de “la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel” como algo todavía por verse, y añadió una instrucción de huida para quienes lo presenciaran: “los que estén en Judea, huyan a los montes” (Mateo 24:15-16). Si Cristo trató ese detalle de Daniel 9:27 como futuro respecto a su propio ministerio, esta escuela concluye que la semana en que ocurre también lo es.

Y hay un tercero, el más citado. Pablo describe a un personaje que hace exactamente lo que el versículo 27 anuncia: “se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios… tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (2 Tesalonicenses 2:4). Un pacto impuesto, un culto interrumpido a la mitad y un usurpador en el santuario forman un cuadro coherente. Puedes seguir ese personaje en el estudio sobre quién es el anticristo según la Biblia.

Su punto débil

El paréntesis no está escrito en el texto: se deduce. Daniel 9:24 dice que las setenta semanas “están determinadas” como un bloque, y el pasaje nunca menciona una pausa. Insertar más de dos mil años entre la semana 69 y la 70, dentro de una profecía cuya fuerza está en la continuidad de su cuenta, le quita al pasaje justo lo que lo hace impresionante. Si el reloj puede detenerse indefinidamente, la precisión de los 483 años deja de significar lo que se le atribuye. Es la objeción que llega desde el campo amilenarista, y es honesta.

Hay un segundo flanco. Esta lectura necesita que el sacrificio del templo se reanude para que alguien pueda hacerlo cesar, lo que implica un santuario reconstruido en Jerusalén. Es una condición que el texto de Daniel no menciona y que depende de acontecimientos que todavía no han ocurrido; el asunto se examina aparte en el estudio sobre el tercer templo de Jerusalén.

La interpretación mesiánica: la semana 70 se cumplió en Cristo

La interpretación mesiánica: la semana 70 se cumplió en Cristo

Esta lectura, sostenida por amilenaristas, por buena parte de la tradición reformada y por varios padres de la iglesia antigua, entiende que el sujeto de “confirmará” es el Mesías. Las setenta semanas corrieron seguidas. El pacto confirmado con muchos es el nuevo pacto, y “a la mitad de la semana” corresponde a la crucifixión, que hizo cesar sacrificio y ofrenda al cumplir de una vez lo que el sistema del templo anticipaba.

Su argumento más sólido

Es la lectura que respeta la unidad de la profecía, y encaja con demasiadas piezas del Nuevo Testamento como para descartarla. En la última cena Jesús tomó la copa y dijo: “esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama” (Lucas 22:20). Está usando la palabra clave del versículo 27 —pacto— en la noche anterior a su muerte. Y habló de dar su vida “en rescate por muchos” (Marcos 10:45), el mismo “muchos” del texto de Daniel.

El detalle del sacrificio interrumpido tiene su correspondencia exacta. En el momento en que Jesús murió, “el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo” (Mateo 27:51). Ese velo separaba el lugar santísimo, donde el sumo sacerdote entraba una vez al año con sangre; que se rasgue de arriba abajo, cuarenta años antes de que el edificio cayera, declara terminado el sistema desde el lado de Dios y no desde el de los hombres.

La carta a los Hebreos desarrolla esa misma idea con argumento cerrado. Cristo entró “una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención” (Hebreos 9:12), y por eso “donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado” (Hebreos 10:18). Sumado a los seis propósitos de Daniel 9:24 —expiar la iniquidad, traer la justicia perdurable, sellar la profecía—, esta escuela los ve consumados en la cruz y no pendientes.

Su punto débil

Si la crucifixión ocurre a la mitad de la semana setenta, quedan tres años y medio que hay que explicar, y las explicaciones varían. Unos los ven en el ministerio de los apóstoles dirigido a Israel hasta el martirio de Esteban y la apertura a los gentiles con Cornelio (Hechos 10). Otros los dejan sin correspondencia clara. Esa vaguedad final es su flanco.

Además tiene que explicar por qué Jesús habló de la abominación desoladora de Daniel como algo futuro. La respuesta habitual es que se cumplió en el año 70 d.C. con la profanación romana del santuario, lectura razonable que además explica la orden de huir a los montes, obedecida por los cristianos de Jerusalén según la tradición antigua. No todos la aceptan.

¿Qué es la abominación desoladora de la semana 70?

¿Qué es la abominación desoladora de la semana 70?

La abominación desoladora es un acto de profanación que deja el santuario inservible para el culto, y Daniel la menciona tres veces (Daniel 9:27; 11:31; 12:11). La palabra hebrea shiqquts designaba lo repugnante para Dios, en particular la idolatría.

Hay un precedente histórico que los primeros lectores conocían de memoria. En el 167 a.C., Antíoco IV Epífanes hizo cesar el sacrificio diario en Jerusalén, levantó un altar pagano sobre el altar del templo y sacrificó un cerdo, provocando la revuelta de los Macabeos. Ese episodio cumplió la profecía de Daniel 11:31 y sirve de modelo de lo que la expresión describe: culto interrumpido y santuario usurpado.

Sobre su cumplimiento final, las escuelas difieren igual que en el resto del versículo: unos lo aplican a las legiones romanas en el año 70 d.C., otros a un acto futuro del anticristo en un templo reconstruido. Tienes el análisis completo, con los tres pasajes de Daniel y el discurso de Jesús en el monte de los Olivos, en el estudio sobre qué es la abominación desoladora.

Cómo sostener este tema sin romper la comunión

Ninguna de las dos posturas nace de querer torcer la Escritura: las dos nacen de tomarla en serio y resolver de distinta manera una ambigüedad que el texto hebreo dejó abierta. Y conviene medir la categoría del asunto. La persona y la obra de Cristo son doctrina central; el orden exacto de los acontecimientos finales pertenece a un terreno donde cristianos que confiesan lo mismo han diferido durante siglos.

Pablo dio el criterio para esta clase de temas cuando escribió a una iglesia dividida por asuntos secundarios: “recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones” (Romanos 14:1). Puedes estudiar, tomar posición y defenderla con argumentos, sin convertir tu esquema en la medida de la ortodoxia ajena.

Hay además un límite que la Escritura cierra de forma explícita y sobre el que no hay dos escuelas: ningún esquema de la semana 70 puede darte una fecha. “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre” (Mateo 24:36). Si Gabriel, el ángel que entregó esta profecía, no tiene el dato, es difícil sostener que el dato esté escondido dentro de ella.

Preguntas frecuentes sobre la semana 70 de Daniel

¿Cuánto dura la semana 70 de Daniel?

Dura siete años. En Daniel 9 cada “semana” es un septenario de años, no de días: el hebreo shavúa significa “un siete”, y el contexto del capítulo es de años porque Daniel venía contando los setenta años de exilio anunciados por Jeremías (Daniel 9:2). “La mitad de la semana” de Daniel 9:27 equivale entonces a tres años y medio, el mismo lapso que el libro expresa como “tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo” (Daniel 7:25) y que el Apocalipsis cuenta como 42 meses o 1.260 días.

¿Quién confirma el pacto en Daniel 9:27?

El hebreo no lo nombra, y de ahí nacen las dos escuelas. El antecedente gramatical más cercano es “un príncipe que ha de venir” (Daniel 9:26), y quienes lo toman así identifican al sujeto con el anticristo, que impondría un pacto de siete años y lo rompería a la mitad. El sujeto principal de toda la profecía, desde el versículo 24, es el Mesías, y quienes lo toman así identifican el pacto con el nuevo pacto en la sangre de Cristo (Lucas 22:20). La ambigüedad está en el texto, no en los intérpretes.

¿La semana 70 de Daniel es la gran tribulación?

En el esquema futurista sí: la semana 70 se identifica con un período de siete años de tribulación, cuya segunda mitad —tres años y medio— corresponde al tiempo de angustia que sigue a la ruptura del pacto. En el esquema mesiánico no, porque la semana 70 ya transcurrió en el siglo I y la tribulación de Mateo 24 se refiere a la caída de Jerusalén o a la aflicción general de la iglesia. La ecuación entre semana 70 y tribulación depende de la escuela que se adopte, no del texto de Daniel.

Lo que puedes hacer hoy

Haz una cosa concreta esta semana: escribe Daniel 9:27 en una hoja y, debajo, las dos respuestas posibles a la pregunta “¿quién confirmará el pacto?”. Anota al lado de cada una los pasajes que la apoyan. Vas a terminar con más precisión sobre el debate que la mayoría de quienes lo repiten.

Y llévate una pregunta: si mañana descubrieras que tu postura sobre la semana 70 está equivocada, ¿cambiaría algo de lo que crees sobre Cristo? Si la respuesta es no, ya sabes qué lugar debe ocupar el tema en tus conversaciones. Comparte el estudio con quien esté discutiendo esto sin haber leído los dos lados.

Sigue estudiando: vuelve al panorama completo en Las 70 semanas de Daniel explicadas y continúa con La gran tribulación de 7 años.